GRANADA

Triunfó la Fiesta en la Monumental de Frascuelo

Talavante embelesa, Morante arrebata y Manzanares enamora. Cuatro orejas para el extremeño, dos para el sevillano y otras dos para el alicantino. Gran corrida de Núñez del Cuvillo.
sábado, 02 de junio de 2018 · 13:07

TEXTO: EMILIO TRIGO / FOTOS: LANCES DE FUTURO-MARTA VERDUGO

 

Morante de la Puebla, José María Manzanares y Alejandro Talavante trenzaban el paseíllo en la Plaza de Toros Monumental de Frascuelo de Granada para la cuarta de la feria del Corpus en la tarde de este sábado. En el cartel, seis toros de Núñez del Cuvillo en chiqueros.

Una tarde de triunfo para la Fiesta. Una tarde de las crean afición y una tarde inolvidable en la Monumental granadina. Una tarde en la que se masticó el buen toreo.  

02.06 Granada. Alejandro Talavante, cuatro orejas a su lote de Cuvillo from Cultoro TV on Vimeo.

 

La tarde comenzó a venirse arriba con el tercero. El primero del lote del extremeño fue un gran toro que mereció los honores de la vuelta al ruedo -nadie la solicitó- por clase, entrega, humillación y durabilidad. Astado de embestida fija de principio a fin, aunque con transmisión y un punto de brusquedad. Con tan buen material Talavante bordó el toreo desde el primer tercio al último. Cuajó al toro como un guiso de la abuela de sabor inolvidable. Le hizo de todo con el capote, afarolados, verónicas, chicuelinas e incluso un quite mirando al tendido con el capote a la espalda. Brindó a la parroquia. Alejandro realizó una faena de enorme parangón donde la verticalidad y la ligazón, unidas a un excelso temple obraron la mejor labor de todo lo que llevamos de feria. Ritmo y estética junto a unas muñecas prodigiosas que embelesaron a la Monumental. Talavantina, cambios de manos interminables, naturales de profundidad oceánica, derechazos aquilatados con la firma de un espadazo hasta la empuñadura. Dos orejas tras una obra cumbre a un gran Cuvillo. 

Al sexto, Alejandro, le durmió el capote en verónicas muy personales. Toro con carbón en los primeros tercios. Empujó con brío en varas y puso en jaque en banderillas. Talavante volvió a formar el taco. Un torero en estado de gracia que vio toro por todos lados. El cierraplaza que tenía mucho que torear le endosó una faena llena de inspiración y magia, donde sus muñecas marcaron el camino de la encastada embestida. El extremeño lo rompió por el pintón izquierdo con naturales que llegaron más atrás de la cadera y donde el derechazo estuvo impregnado de ligazón y estética. Toro nada fácil aunque así lo forjó ver Talavante puesto que su bravura se hizo presente hasta el final. Hubo tiempos para los detalles a la galería y la firma en los medios de un tremendo espadazo.  Dos orejas.

 

02.06 Granada. Morante de la Puebla, dos orejas al cuarto de Cuvillo from Cultoro TV on Vimeo.

Morante de la Puebla dejó algún  detalle con el capote pero sin terminar de romper del todo. Sin embrago, sí que lo hizo y de qué manera en la faena de muleta del hispalense. Morante tras brindar al respetable la formó y vaya…como la formó. José Antonio se hartó a torear con la torería que atesora. Esa que le hace diferente a todo y todos. El sevillano toreó arrebatado a derechas como un carrusel, sin que el muletazo llegara nunca a su fin. Al natural, impulsivo y barroco, navegó largo en el tiempo y muy profundo con estrecheces entre toro y torero y de trascendental temple. Genialidad de Morante sin olvidar los recursos de torería añeja que regaron la obra con un diapasón de muchos quilates. Faenón del cigarrero, que rubricó con gran espadazo. Todo ante un astado con chiribitas. Dos orejas.

Con el otro, lo más artístico del sevillano llegó en el primer tercio ante el deslucido abreplaza. Al inicial, le jugó los brazos a la verónica con la suavidad y cadencia. Obra de arte sublime en cada lance. Morante dibujó el lento lance como una brisa cuando acaricia los campos de trigo. Ingenio que encandiló a Granada. Prosiguió con su obra toreando en un gallego por chicuelinas al paso de tremenda escenografía. En cuanto a la faena nada que decir puesto que el primero no se mantenía en pie derrumbándose constantemente por su flojedad. El de La Puebla lo intenta y poco más ante uno descoordinado.  Palmas. 

Tras la devolución del segundo, Manzanares se topó con un bis, que lució menos fuerzas que el titular de Cuvillo. Algún detalle con el percal destacable y poco más. El tercio varas al de fue un trámite y la faena un espejismo. El astado no dejó componer ni una sola tanda al negarse a embestir y defenderse constantemente. Casi entera y palmas. 

El quinto de la tarde un jabonero sucio dejó componer otra gran obra. En esta ocasión fue el alicantino quien bordó el toreo con suma naturalidad. Un trasteo exquisito, elegante, suave, cadencioso y lleno de empaque. Un Manzanares que enamoró a la Monumental. Así comenzó y así terminó. Tanto el capote como la muleta fueron instrumentos que durmieron las enclasadas y humilladoras embestidas del buen Cuvillo. Un toro al que cosió Josemari sin darle nunca un tirón -puesto que se derrumbaba por su entrega- y al que entendió a la perfección. Firmó su preciosa obra con un soberbio espadazo recibiendo. Dos orejas. 

02.06 Granada. José María Manzanares, dos orejas al quinto de Cuvillo from Cultoro TV on Vimeo.

 

FICHA DEL FESTEJO

Monumental de Frascuelo de Granada, cuarta de la feria del Corpus. Corrida de toros.

Entrada: Tres cuartos.

Cinco toros de Núñez del Cuvillo y uno sobrero (2º bis) de Manuel Blázquez. Todos bien presentados, entipados y de buen juego en general, salvo el primero descoordinado y segundo muy flojo.   

Morante de la Puebla; Palmas y dos orejas. 

José María Manzanares; Palmas y dos orejas. 

Alejandro Talavante; Dos orejas y dos orejas.