CENICIENTOS

José María Lázaro demuestra el fraude de la empresa

Un documento notarial prueba que le obligaron a firmar una liquidación para torear
viernes, 9 de agosto de 2013 · 00:00

El túnel del toro vuelve a hacer estragos entre los profesionales de la fiesta. Esta vez es la localidad madrileña de Cenicientos la que alberga un fraude al toro, dado que el matador José María Lázaro ha denunciado a la Unión de Toreros el impago de sus honorarios correspondientes a 2012, a pesar de que la empresa Mundo Taurino y Espectáculos, que rige los destinos de la plaza, le obligó a firmar una liquidación con los mínimos quince días antes de su actuación.

Lázaro, que tuvo la precaución de avisar a la Unión de Toreros de lo que estaba sucediendo, fue asesorado por los abogados de la entidad, que le recomendaron que firmase la liquidación y la registrase en el notario, como de hecho hizo el torero, por lo que cuenta con un documento (en la fotografía) que dice que ha percibido los mínimos establecidos el 1 de agosto, cuando no estaba prevista su actuación en Cenicientos hasta el día 14, fecha que finalmente pasó a ser el 15.

Con estos documentos como prueba de la ilegalidad de actuación del gerente de la empresa, Raúl Montero, Lázaro explica a Cultoro cómo se sucedieron los acontecimientos: "Montero me llamó para torear y me ofreció 1.000 euros por matar un corridón de toros en Cenicientos", explica José María, "y yo puse en conocimiento de la Unión de Toreros el asunto, porque uno no se viste de torero para perder dinero después de jugarse la vida. Los abogados me recomendaron firmar la liquidación, registrarla en el notario y torear la corrida para poner después la pertinente denuncia, que le se notificó a la empresa como tres días después de mi actuación en Cenicientos. Desde entonces no he percibido un sólo euros de Cenicientos ni de la empresa que gestiona la plaza".

Además de José María Lázaro, los toreros Guerrita Chico y Sánchez Vara también formalizaron denuncias ante la Unión de Toreros, expedientes que también obran en poder de Cultoro, así como un documento más en el que el colombiano Guerrita Chico informa de que su apoderado, Antonio Pérez, ha llegado a un acuerdo con la empresa Mundo Taurino y Espectáculos para el pago de la deuda, pero en ningún caso de la satisfacción de sus emolumentos, si bien el torero está anunciado nuevamente en Cenicientos este mes de agosto. Nada más se sabe en el caso de Javier Sánchez Vara, salvo que todos los toreros que interpusieron denuncia firmaron por adelantado una liquidación que eximiría a la empresa de satisfacer sus emolumentos, puesto que estas liquidaciones fueron las enviadas por Raúl Montero a la Unión de Toreros cuando desde la entidad se le requirieron las cuentas a raíz de las denuncias.

Por su parte, la Unión de Toreros tiene convocada una huelga en la plaza de Cenicientos, que, obviamente, recomienda secundar a sus asociados, dada la gravedad de los hechos, que ni son nuevos ni son aislados. Sin embargo, las organizaciones que defienden los intereses de los profesionales se ven maniatadas cuando son sus propios asociados los que encubren el fraude, fomentando así las actuaciones de golfos y maleantes. De poco sirve, además, que se niegue el visado de los contratos por parte de la Comisión, dado que sólo en los casos de Castilla y León y Andalucía ese visado es imprescindible para celebrar un festejo. Esa medida no es la solución a todos los males, pero ayuda a desmontar los fraudes, y actualmente sólo una plaza en la vieja Castilla y siete en Andalucía tienen huelgas convocadas por impagos.

Por eso es previsible -cualquier abogado lo haría en estos casos- que se soliciten las liquidaciones de los toreros y se denuncie a Hacienda la más mínima irregularidad encontrada, así como a la Seguridad Social, dado que ya están cruzando datos entre las dos administraciones y es la medida más efectiva para detectar estos actos de competencia desleal e indignidad con la profesión.

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