EL TORO

El tronco Concha y Sierra

Es, tal vez, el que mejor ha conservado la raíz vazqueña
jueves, 02 de enero de 2014 · 00:00

En el anterior artículo de El Toro escribíamos sobre uno de los troncos de la raíz vazqueña, el tronco Veragua, y en éste lo haremos sobre Concha y Sierra que quizá sea donde aún perdure, al menos en los aspectos externos, lo mejor y más bello de la raza vazqueña.

Dos años después de la muerte de Vicente José Vázquez, la tercera porción de la ganadería fue adquirida en1832 por el sevillano Don Francisco Taviel de Andrade, que la tuvo en su propiedad hasta el año 1873, año en el que la compró Don Fernando de la Concha y Sierra fundador de este mítico hierro.

Partiendo de la base adquirida a Traviel de Andrade, Don Fernando adicionó una punta de reses de los señores de Castrillón, de Vejer de la Frontera procedentes de la raza vazqueña de Antonio Mera que junto con Fernando VII , Traviel de Andrade, José María Benjumea y Domingo Varela fueron los que adquirieron ganados de esta procedencia.

Al parecer, la fusión de estas dos partes, la de Traviel de Andrade y Castrillón, le dio excelentes resultados a Don Fernando, aunque poco pudo disfrutar de su vacada ya que falleció 14 años después de fundarla.

Hereda la ganadería en 1887 su esposa, Celsa Fontfrede, que con el tiempo se convertiría en una de las más célebres ganaderas de todos los tiempos y sus toros pasarían a ser conocidos por los de "la Viuda".

El destino haría que esta vacada permaneciera en manos de mujeres ya que posterior a Celsa, la hereda en 1929 su hija Concepción de la Concha y Sierra y Fontfebre, Viuda de Sarasúa.

Tanto la madre como la hija acreditaron y mantuvieron la ganadería en la primera línea durante muchos años. La selección practicada por las propietarias de la divisa blanca, negra y plomo, fue siempre encaminada a la consecución de un ejemplar bravo y con transmisión pero que a su vez colaborase para el éxito de los toreros.

Como anécdota, cada vez que Juan Belmonte pasaba por el domicilio de la ganadera, sito en la sevillana Calle de O'Donell, se quitaba el sombrero en recuerdo de su gran faena lograda con Barbero, un toro de Concha y Sierra "de bandera" que le proporcionó el mayor triunfo de su vida (Madrid, 20 de Junio de 1917).

 

Lamentablemente, los herederos de Concepción de la Concha y Sierra no conservaron en la familia esta prestigiosa ganadería. En 1966 muere Doña Concepción, y la ganadería pasa a anunciarse a nombre de su sobrino, Juan de Dios Pareja Obregón, en cual a finales de 1968 se la vende a Don José Luis Martín Berrocal, siendo vendida por éste, en 1970 a unos americanos (King Ranch S.A.) con la denominación de "Los Millares".

En 1979 fue adquirida por Don Miguel Báez Espuny, anunciándola a nombre de "Toros de Concha y Sierra". Durante el tiempo que tuvo la ganadería Miguel Báez hicieron algún cruce con toros de sus otros hierros pero sin resultado positivo y eliminaron todos los productos. Ya en 1994 fue adquirida por los actuales propietarios, cuyo representante, Don José Luis García Palacios, la anuncia a nombre de "Concha y Sierra".

FENOTIPO

 

El toro de Concha y Sierra es un toro de esqueleto amplio, muy hondo, no excesivamente grande, en un punto intermedio entre los de Cabrera y los de Vistahermosa, dándose pelos variadísimos: negros, berrendos, sardos, cárdenos, jaboneros, algún que otro capirote... debido a su ascendencia vazqueña. Es un toro muy bravo en varas pero aplomado y aquerenciado después.

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