LA CRÓNICA DE OLIVENZA

Ginés Marín pega primero

Dos extremeños salieron en hombros en el inicio de Olivenza; la contundencia de Ginés Marín, que comenzó su asalto, y la frescura voluntariosa de Terrón calaron en Olivenza
viernes, 6 de marzo de 2015 · 22:47

Tres horas de novillada después hay una idea que destaca respecto a las demás: anunciar a cuatro coletas es pasarse. Esta debe de ser una de las pocas tardes que comenzó con un lleno, el milagro de Cutiño aquí aparecerá en los libros, y que al final, en el octavo toro, sólo quedaran en sus localidades un cuarto de los asistentes. Los novillos de Talavante, además, se hicieron bola. Partiendo desde diferentes cotas de comportamiento todos adolecieron la falta de raza y fondo, viniéndose a menos en la muleta de forma generalizada; siendo segundo, cuarto y séptimo tan serios –ojalá- como los de mañana. En esas, Ginés Marín emergió por encima de sus tres compañeros. Lo hizo a base de torería y valor en dos faenas de distinto registro. Los máximos trofeos aparecieron en el séptimo, tras crear un conjunto de muletazos largos, encajados y dando el pecho con la muleta montada; y estilistas al natural, tirando del utrero. Al igual que en su primero, recibido con la cadencia y temple de las verónicas con sello, acabó entre los pitones. Aquel no permitió casi nada y Ginés no titubeó tras aguantar varios parones: se lanzó al vacío de los terrenos de la verdad, repitiendo lugar tras ser levantado por la ingle. Las bernadinas a Tramposo precedieron el estoconazo con el que descerrajó a ambos.


Vídeo OLIVENZA 6-3-2015 por Cultoro

Luis Manuel Terrón acompañó por la puerta grande a Ginés Marín tras cortar una oreja a cada uno de sus oponentes. Con un despojo en el esportón se fue a portagayola en el sexto, combinando verónicas y chicuelinas en la repetición del ensabanado. Ese, reflejo del punto Osborne que vive en la ganadería, fue el más complicado de la tarde por informal. Rebrincado, descompuesto y sin fuerzas recibió el muletazo recto y algo despegado de Terrón, que no logró armar un conjunto limpio de faena. Antes, se sintió más cómodo en las cercanías tras comprobar que no había manera de hacer humillar al segundo, así, los circulares y la estocada caída prologaron una cariñosa oreja. La misma que casi recibe Varea en el último, con la desbanda consumada, tras un trasteo de tono clásico en el que hizo todo lo posible por sacar algo del utrero desfondado en el caballo. Destacó algún natural suelto y los pases de pecho. Fue muy torero, también, el cierre con los ayudados por alto; a la segunda entró el acero. No pudo hacer nada ante el descastado cuarto. Por último, la tarde no fue del todo bien para Francisco José Espada que torea al natural de maravilla. Los toques con los vuelos, leves, suaves, quisieron anticipar el trazo negado por los dos novillos. En su primero desarrolló un trasteo en el que se mezclaron derechazos, circulares y medios muletazos sin estructura ni orden alguno y después debió administrar mejor los esfuerzos de Haratero, el ejemplar que más quiso embestir pero que al final, como a todos los anteriores, le dio por pararse.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros Olivenza, 6 de marzo de 2015. Lleno aparente.

Utreros de Alejandro Talavante desiguales y deslucidos. Dispares de juego pero todos venidos a menos en la muleta.

Francisco José Espada, de azul cielo y oro: silencio (dos avisos); silencio (aviso).

Luis Manuel Terrón, de sangre de toro y oro: Oreja y oreja (dos avisos).

Ginés Marín, de gris perla y plata: oreja; dos orejas. Varea, de rosa y oro: Saludos y silencio tras petición (aviso).

 

FOTOS: Alfonso Plano

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