TORO POR TORO

Movilidad exigente de Flechillo

Siga en directo y online las evoluciones de los toros de Juan Pedro Domecq y Parladé de3 esta tarde en Sevilla
miércoles, 22 de abril de 2015 · 17:21

1º Número 12. Lengualarga. Negro mulato. 510 kilos. (02/2011) Parladé

Bajo, reunido y bien hecho el toro de la ceremonia, mostró un a salida muy fría y como acalambrado a la hora de saltar al ruedo.

Le costó romper a galopar, pero luego tomó por abajo, con codicia y fijeza, el saludo a la verónica de Garrido, desplazándose con claridad. Arrastró la mano derecha y fue protestado por ello antes de empujar con un sólo pitón y con cierto genio en el caballo. Más corto se desplazó después del puyazo. Tuvieron que ponerle el palo encima para que se arrancara en el segundo encuentro.

Arreciaron las protestas hacia el toro en banderillas, donde se quedó muy corto y se arrancó con las manos por delante en la brega, esperando mucho la carrera de los banderilleros al clavar.

 

1º bis. Fariseo. Negro. 510 kilos. (02/2011) Juan Pedro Domecq

Corto de manos y de lomo era el sobrero, armónico, con la cara colocada y cornidelantera, no demasiado agresivo y con buen cuello.

Tuvo mucha clase el sobrero en el largo saludo a la verónica de José Garrido, y le colocó la cara muy humillado y codicioso para ir detrás de la tela. Con voluntad de pelea se comportó en el caballo el animal, que salió aún con movilidad del penco para humillar mucho y transmitir otro tanto en el quite por chicuelinas.

En banderillas fue quedándose más corto y protestando más los embroques, aunque no fue mala su forma de acometer la tela en la brega.

Con la muleta fue yendo a menos el animal, pasador pero soso y sin gracia, cada vez más a la defensiva hasta que se lastimó la mano derecha y le unió la merma física al bajón en su propia condición. Terminó rajado el animal.

 

2º Número 16. Facilón. Castaño. 564 kilos. (12/2010) Parladé

Largo era el tercero, acapachado de cuerna, amplio de caja, agradable de apariencia.

Pasó el toro cuando le presentaron el capote, pero no enseñó especial clase ni acusada humillación. Remoloneó bajo el peto sin apretar en primera instancia. Se comportó mejor en la segunda vara, pero sin fijeza a la hora de apretar. A la salida humillaba menos el castaño.

En banderillas se rebrincó el animal, evidenciando que no andaba boyante en la fuerza, aunque tuvo más nobleza para colocar la cara en los embroques de los garapullos.

Y fue espeso y desclasado el animal, que se fue pasador en el inicio pero se fue aburriendo de peleas y reponiendo las revueltas. Remiso y protestón en el final de faena, deslucido el toro.

 

3º Número 28. Embajador. Colorao. 514 kilos. (12/2009) Parladé

El tercero lucía seriedad a raudales. Toro largo, musculado, bien armado por delante, rematado en la culata y con armonía en las hechuras.

Tuvo cierta transmisión al coger el capote en el saludo a la verónica de Castella, pero fue quedándose cada vez más corto. Al caballo se arrancó con mucha alegría en la media distancia, mejor al irse que al pelear. Humilló emotivo, además, en el quite por gaoneras de Garrido.

Larguísimo tomó el animal en banderillas los vuelos de la gran brega de Chacón, y muy franco llegó a los embroques en banderillas.

Fueron muchas las virtudes del animal en la muleta, como la de repetir con facilidad, humillar con calidad y volcar la cara por ambos pitones, con más continuidad por el derecho. El temple y la precisión en los toques de Castella le vino muy bien, sobre todo en el templado toreo al natural que no quiso ligar el francés.

 

4º Número 19. Carcajada. Negro mulato salpicado. 516 kilos. (04/2011) Parladé

El burraco cuarto lució baja alzada, no muy largo el lomo, cara agradable, cuello largo y manos cortas en su conformación morfológica.

El las verónicas de Ponce tuvo el animal movilidad para ir y venir, pero le faltaron xclase y desliz para que fuese más lucido el recibo. Vulgar fue su comportamiento en varas, y más corto su viaje después de visitar al penco. Visiblemente tullido, fue devuelto.

 

4º bis. Número 93. Amador. Negro. 565 kilos. El Pilar

Muy en el tipo de la gandería estaba el sobrero de El Pilar, grande, alto, despegado del suelo, abrochado de pitones y largo de cuelo.

Tuvo movilidad el sobrero de El Pilar en el capote de Ponce, pero le faltó chispa para llegar y calidad para rebozarse en el percal. Echó las manos por delante en varas y cabeceó en el peto en señal de protesta. No le sobraba raza al grandón animal.

En corto arrancó en banderillas para seguir las trazadas sin gran boyantía, pero sí con fijeza, haciendo hilo incluso después del embroque.

Había que echarle la muleta muy en el morro y por abajo al alto sobrero para que la tomase con humillación. Le costó a Ponce verlo, pero luego tiró de pulso para hacerlo embestir con largura. La amplia caja, sin embargo, le restó ligereza al toro, que siempre dio la impresión de buey, hasta cuando embestía.

 

5º Número 7. Jiribillo. Negro mulato. 540 kilos. (01/2011) Parladé

Al quinto le costó mucho deslizarse con repetición en el capote que le ofreció Castella. Al peto se fue arrollando más que embistiendo, pero derribó con poder al picador, que se agarró con bravura. Espectacular fue el segundo puyazpo, citado con mucha distancia y acometido con mucha alegría por el toro, que recibió un gran puyazo de Doblado.

Mantuvo la alegría para galopar en banderillas tras el capote que lo bregaba, y con franqueza acudió a los embroques, también en los cuarteos de banderillas.

Llegó a la muleta con alegría en el galope, pero sintió la obligación del trapo y fue viniéndose a menos, cambiando el pitón en los trazos, caminando en lugar de embestir y protestando las repeticiones hasta que terminó rajado por completo.

 

6º Número 73. Flechillo. Negro mulato listón. 515 kilos. (12/2009) J. P. Domecq

Serio y astifino el animal, pero bajo, reunido y armónico, de acusado morrillo y manos cortas, con cuello y la cara colocada y astifina.

Salió con muchos pies el de Juan Pedro, humillando en el saludo capotero de Garrido y derribando con mucho poder en el primer encuentro con el penco, al que le aplicó riñon con empuje.

En banderillas galopó con disparo el animal, con mucha movilidad en el capote de la brega y emoción en los embroques de banderillas.

En la muleta sacó movilidad por arrobas, convirtiéndose en una exigente avispa que no dejaba tiempo de respirar. Enrazado el toro, exigente en la arrancada y con mucho motor, demandó imposición y exigencia y no puso las cosas fáciles.

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