REPORTAJE

La vista más hermosa

Resultaría complicado hablar de las ganaderías más destacadas en la pasada temporada 2018 y no nombrar a Los Maños
miércoles, 9 de enero de 2019 · 00:00

Resultaría complicado hablar de las ganaderías más destacadas en la pasada temporada 2018 y no nombrar a Los Maños. La divisa aragonesa ha pedaleado por varios de los puertos de montaña más importantes de la campaña española y francesa, incluída la madrileña plaza de Las Ventas, y en todas las pruebas ha puntuado con nota.

Pero en este reportaje no queremos hablar de estadísticas ni orejas. Ni tampoco de bravura, nobleza o casta. Ni de si se regresará a los mismos ruedos para revalidar títulos. Queremos, más que hablar, viajar hasta las vistas más hermosas. Las de la finca Vista Hermosa, a las que incluso el nombre se queda corto para describir lo que este hotel de bravo llega a calar en cada visita.

Imagínense una tupida capa de niebla que les acompaña durante gran parte del viaje. De repente el coche la atraviesa como un estoque lo hace para coronar una faena hasta los gavilanes. Tenemos premio: aparece el sol, que baña el monte con su calor en una fresca mañana de invierno, dando luz a un paisaje cargado de verdes. Ha sido un buen otoño.

Se deja la carretera para tomar un camino testigo de muchas lluvias, y se atraviesa una cancela para entrar en la finca en la que unos becerros parece que nos están esperando para darnos la bienvenida. Buenos anfitriones.

Salimos del coche y un suave aire fresco nos toca el rostro. Poco a poco la helada de la noche se va retirando y el abrigo molesta. Los becerros que nos han esperado a la entrada siguen en sus labores de pastar la viva verde hierba de su cercado, mientras los hombres que los cuidan llenan los sacos con el pienso que servirán en su mesa. Estamos en un lugar que bien se ganaría sus estrellas Michelín.

Cercado a cercado se van vaciando los sacos en las tolvas mientras el ganadero habla. Cuenta cosas maravillosas. Y las águilas vuelan bajo el azul del cielo. Y los novillos se acercan recelosos porque no nos conocen, pero su mirada trasmite la nobleza necesaria para confiar, sin perder el respeto, en ellos.

Llegamos a un cercado gigante en medio del monte. Los animales lo recorren con la misma libertad que lo hacen los jabalís, ciervos, zorros… incluso los pájaros. Pero ninguno de ellos tendrán jamás la gloria que seguro se ganarán los animales de la JMF.  Pacientemente el ganadero los llama para que en pequeños grupos vayan acudiendo a comer su ración de tacos. Mientras los comen, el silencio del monte es tan callado que se oye el roce de sus dientes con la comida. Y la belleza de la escena estresa a los sentidos: es imposible estar en todo.

Al fondo, el idílico paisaje de montaña con la niebla en las tierras bajas, los novillos, el olor a monte mojado, el canto de algún pájaro que siente envidia, el aire fresco que da en la cara a la vez que los rayos del sol. La luz cálida. Todo es belleza, gusto, felicidad… y el reloj marca las tres de la tarde. Vuelta a las dependencias para encender la lumbre y comer. Y hablar, y recordar…

Se hará de noche y volveremos a nuestra casa, pero una parte de nosotros se quedará allí.

Que jodido ser toro y salir en camión de Vista Hermosa. Y no por ir a morir a una plaza, si no por no volver más allí.

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