EL APUNTE DE JUANGUI

La tarde se ha Aguado

La promesa del toreo bello de la quinta corrida de la Feria de Manizales la cumplió el torero de menos linaje en las lides de la donosura, el colombiano Luis Bolívar.
sábado, 11 de enero de 2020 · 11:09

Por: Juan Guillermo Palacio

La promesa del toreo bello de la quinta corrida de la Feria de Manizales la cumplió el torero de menos linaje en las lides de la donosura, el colombiano Luis Bolívar.

Si durante el paseíllo Bolívar miraba para un lado, veía a Enrique Ponce, inventor del toreo de gala y de frac; si observaba un poco más acá, se encontraba con el joven Pablo Aguado, el último puerta del Príncipe y candidato a heredero de las esencias del Romero y su club de curristas peregrinos.

Ninguno de los dos, Ponce y Aguado, encontraron en los toros de hoy las condiciones para expresar su inspiración. Apenas se vieron unas escaramuzas del valenciano, en su rol cada vez más repetido en Colombia de enfermero; y unos pequeños adelantos, de tráiler cinematográfico, del sevillano y su tauromaquia de cisne de ballet.

Aguado hizo durante un minuto un remake de su triunfo en Sevilla, mal rematado con la espada, suerte que, al parecer, aprendió por la metodología de educación virtual.

Cómo se sintió ese momento. Cuánto ilusionó y qué rápido se desvaneció.

También quedó debiendo la ganadería. Cuatro de los toros no tuvieron carácter, fuerza ni la duración para que las faenas fueran sostenibles y transmitieran emoción. Se vinieron abajo, se cayeron, se rajaron. La baja de casta fue un máximo común denominador. Dos toros tuvieron que ser devueltos por fragilidad en sus pezuñas.

El primer toro de Bolívar fue el que tuvo más motor. Iba de menos a más en cada embestida y serie. A veces parecía que hacía el avión, se ladeaba de lo fijo que seguía los trazos en círculo que le proponía su matador. El colombiano fue quien aportó el temple y la armonía que estaban en los contratos de sus compañeros de cartel.

El quinto bis fue un toro bipolar. Un lobo disfrazado de bravo que sacó las garras y desarmó a Bolívar dos veces. Al entrar a matar, el toro le marcó la cornada en el pecho. Le dio un golpe que lo tiró al suelo donde lo tuvo a merced. Resultó ileso de milagro. Salió congestionado, pálido y en hombros.

Urge recordarle a las figuras que en este país hay más encastes y ganaderías. Que si lo que quieren es ayudar toros, consentirlos y amamantarlos, que vayan a Panaca, parque agropecuario y turístico.

Síntesis del festejo:

65ª Feria de Manizales. Cuarta corrida. Viernes, 10 de enero del 2020. Tarde despejada. Plaza casi llena. Más de tres horas de duración. Se lidiaron ocho toros de Juan Bernardo Caicedo, bien presentados, bajos de casta y de fuerza, salvo el segundo que transmitió emoción. Dos toros fueron devueltos por fragilidad en las pezuñas.

Enrique Ponce: saludo y saludo.

Luis Bolívar: 2 orejas y saludo tras leve petición. Salió en hombros.

Pablo Aguado: silencio y saludo

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