DIARIO EN MÉXICO

Arrivederci Don Porfirio

Por fin llegó el ansiado día, el Aniversario. Ferrera, Morante, El Payo y Zapata protagonizaban el cartel.
viernes, 7 de febrero de 2020 · 19:41

EMMA GORJÓN

Por fin llegó el ansiado día, el Aniversario. Ferrera, Morante, El Payo y Zapata protagonizaban el cartel. Amaneció oscuro y la tarde se presentía gélida. A pesar de ello, hoy era su día. La Monumental relucía como nunca, engalonada con flores, los puestos impecables.... Nadie se quería perder la corrida estrella de la temporada mejicana tras todo el invierno esperándola. Los aficionados aztecas sacaron sus mejores galas para lucirlas en el barrio de Insurgentes. Al son de mariachis y con tequilas en sus manos estaban abarrotados los alrededores del coso azteca. 

El ganado no dejó un buen sabor de boca. A pesar de ello Morante brilló como solo el sabe en su primero ganándose una oreja. Ferrera encumbró su toreo y reinó atravesando la Puerta Grande del coso de Insurgentes. El Payo dejó entusiasmo y Zapata destacó por sus banderillas que alegraron los tendidos. 

El público vivió todo tipo de emociones. Y eso es lo bonito del toreo, es imprevisible. 

Pero hoy el protagonista no era ningún torero, fue un monosabio. Sí, una pieza clave que no puede fallar en ninguna plaza y en La México uno destaca ante todos por sus más de sesenta años al pie del cañón, Don Porfirio Sánchez. Jamás había vivido tanto respeto hacia uno de los elementos claves de la Fiesta. Hoy era su día, decía adiós a su profesión, lo único que había hecho en toda su vida lo dejaba atrás para descansar. Más que merecido. No había más que ver sus lágrimas derramándose por sus mejillas pisando el albero cuando le entregaban una placa en reconocimiento. “Si eliges un trabajo que te guste no tendrás que trabajar ni un solo día”, su lema sin duda. No quería desperdiciar ni un solo segundo en intentar hablar con el, la suerte me bendijo y se puso a mi lado. Me contó que de pequeño quería ser matador pero ante la imposibilidad económica de su familia decidió ser monosabio. “He vivido de todo: me han pisado toros, recibí una cornada con veinticuatro años, he conocido a los mejores del toreo.... y soy feliz. ¿ Qué más puedo pedir?”, afirmaba ilusionado. No le faltaba razón. Como si de un héroe se tratara lo despidió la afición mejicana. En festejar son expertos, no lo podemos dudar. 

Sin duda alguna, del día del Aniversario me quedo con sus ojos vidriosos de sus lágrimas. Ojalá todos podamos ser tan felices como Don Porfirio. Chapeau. 

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