EL TENDIDO DE LOS SASTRES

Arles, mon amour

En los últimos años no he faltado a la doble cita anual con Arles, las ferias de Pascua y del Arroz. Suspendida, como tantas, como (casi) todas, la primera, el empeño de Juan Bautista ha hecho posible
sábado, 12 de septiembre de 2020 · 20:47

PACO MARCH

En los últimos años no he faltado a la doble cita anual con Arles, las ferias de Pascua y del Arroz. Suspendida, como tantas, como (casi) todas, la primera, el empeño de Juan Bautista ha hecho posible la segunda, aunque sin la Goyesca.

Las circunstancias (y los miedos personales) mandan y no he viajado a la ciudad de los Césares y de Van Gogh, también de Picasso. Un paisaje de marismas, toros y caballos, que eso es la Camarga. No he paseado siguiendo la orilla del Ródano (la Rhône, que en femenino son los ríos en Francia), desde el hotel al Coliseo. O, al acabar la corrida, cuando la pandemia sólo tenía título de mala película de ciencia ficción, por el Boulevard rebosante de gente y vida.

No, no he ido a Arles pero, televisión mediante, me he emocionado como siempre en el paseíllo a los acordes de la marcha del “Toreador”. Faltaba Schiavetti, su alcalde comunista, siempre en primera fila, en capotes, al que saludaba puño en alto y una vez me susurró: “les camarades espagnols ils son fou”. Sí, esa locura que se ha apoderado de la izquierda española y su cruzada antitaurina. Hay nuevo alcalde, otra mayoría de centro derecha, pero no ha cambiado el apoyo a la tauromaquia y ahí estaba el flamante alcalde. El ejemplo francés también es eso.

En Arles he visto faenas extraordinarias de muchos toreros, con Juan Bautista omnipresente;  toros (bien)indultados;  hitos memorables (Esplá volviendo para decir adiós, el artista dentro de su obra); la (re) aparición por un día de Tono Chamaco…Y en Arles, que tiene, al otro lado del río, su propio “barrio de Triana”, decir tauromaquia es decir Jalabert.. La familia Jalabert, ganaderos, empresarios, rejoneadores, matador.

Se fue Luc, está Juan Bautista. Ahora ya no de luces pero con todas las luces.

Sí, pese a todo, hay toros en Arles. Hoy, la primera.

La corrida concurso, con El Juli, Paco Ureña y Adrien Salenc, ha dejado momentos de buen toreo ( sabiduría y templanza de El Juli, firmeza brutal de Paco Ureña,la entrega y capacidad del joven Adrien Salenc)  la emoción de un tercio de varas en el toro de Santi Domecq y, sobre todo, la constatación, una vez más, de que incluso en circunstancias tan adversas como las de ahora, lo de los toros en Francia tiene un componente social y cultural  que trasciende a cualquier maniobra política.

Con el Coliseo ya vacío, amarilleando los tejados de la ciudad en la puesta de sol, de nuevo la nostalgia. Pero volveremos.

Como volveremos a las plazas de aquí y de allí. Y volverá la vida.

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