EL TENDIDO DE LOS SASTRES

La alegría del toreo

“Defender la alegría como una bandera” (Mario Benedetti)
domingo, 13 de septiembre de 2020 · 20:39

PACO MARCH

Mañana 14 de septiembre se cumplen 100 años del nacimiento del poeta y escritor uruguayo Mario Benedetti, nacido en Paso de los Toros. Y, viendo, por la tele, la corrida de esta tarde en Arles, he recordado su poema “Defensa de la alegría”.

En tiempos sombríos como estos la alegría es un bien preciado, ungüento curativo para los males del alma. En la corrida de toros, gozo y tragedia van de la mano, pues así es la vida y- de producirse- la alegría de quien la contempla nada tiene que ver con otras alegrías jacarandosas.

Muchas veces, en las plazas de toros y cuando la ocasión así lo ha propiciado, me he entretenido en contemplar las caras de la gente tras celebrar algún episodio de la lidia o, más aún, en las vueltas al ruedo del torero. Excluidos, claro está, los del (permanente o casi) ceño fruncido y gesto reprobatorio.

Y es, dicho queda, una alegría distinta. Ahora, enmascarados como vamos, apenas los ojos la delatan, pero está ahí, en el brillo emocionado y de gratitud al héroe. Y al toro. También, de reconocernos partícipes y cómplices de esa pasión.

Necesitados más que nunca de alegrías, las pocas corridas que se pueden dar, muchas en plazas pequeñas, denotan esas ganas de alegría que, a la que puede, explota. Y sí, se piden orejas, indultos, tal vez excesivos premios. Pero ¿porqué negar la alegría?.

En la tarde de hoy en Arles muchos han sido los motivos para la alegría, empezando porque la corrida (como también ayer) se haya dado, malgrè tout. Chapó para Juan Bautista.

Curioso el caso de Juan Bautista, un torero con una trayectoria ejemplar (pocos como él han toreado, con éxito, los encastes más diversos) y que ahora, desde su adiós de luces, empiezan a reconocerle algunos de quienes le negaron. Como empresario de Arles ahí está su trabajo en estos cuatro años, augurio de lo que está por venir.

Alegría por la maestría a caballo de Diego Ventura.

Alegría por Antonio Ferrera, inspirado, arrebatado, templado… un cóctel cautivador.

Alegría por un toro de Zalduendo, de impecable estampa y templada bravura.

Alegría por un toro de La Quinta. Otra más- de muchas- con un toro de La Quinta.

Alegría por la alegría del alcalde de Arles al recibir un macho de la chaquetilla de Ferrera, lanzado a sus manos por el torero en la vuelta al ruedo a hombros.

Sí, hay que “defender la alegría como un derecho”, escribió el poeta.

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