OBITUARIO

El COVID se lleva al periodista taurino Horacio Soto

Durante décadas viajaba a España para cubrir la Feria de San Isidro en Madrid
jueves, 28 de enero de 2021 · 03:55

Con verdadera tristeza hasta ahora se sabe que inmerso en una dura soledad y totalmente alejado del ambiente taurino, el pasado viernes 8 de este mes, en algún lugar de la Ciudad de México, con 85 años de edad, víctima de un infarto a causa de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), falleció en su domicilio particular de la colonia Álamos, en la Ciudad de México, el que fuera más que conocido periodista del diario deportivo nacional ESTO, Horacio Soto Castro.

Nacido en la capital del país el 7 de diciembre de 1935, poco en realidad se supo de su vida personal, pero si quienes alternamos con él en la intensa lucha diaria por conseguir la nota del día para nuestros respectivos medios escritos supimos algunos detalles de su sinigual imagen, pues le agradaba de vestir bien, tener un auto del año, siempre con su habano en la boca o cualquier tipo de puro o cigarrillo y gustaba de la buena comida acompañada de un buen vino. Fue todo un personaje y con un carácter muy especial que muy pocos comprendían.

Además, fue un ser humano que, durante toda su vida profesional dentro del periodismo, iniciando en la cobertura de deportes como el tenis y el ciclismo, pero siendo su mejor fuente la taurina desde principios de los años 60 y hasta pasada la primera década del siglo XXI, era asiduo aficionado a comprar series completas de lotería y con tanta suerte que en varias ocasiones le “pegó” duro a premios importantes.

Durante muchos años, sobre todo en la década de los setentas y parte de los ochentas cada año viajaba a España para cubrir la Feria de San Isidro en Madrid y fue uno de los que integró aquel grupo de periodistas mexicanos que en 1997 acudieron en agosto a Linares, España, para cubrir el L aniversario luctuoso de Manuel Rodríguez “Manolete”.

De la misma manera, en su haber, Horacio nunca dejó de cubrir una sola temporada de corridas y novilladas en la Monumental Plaza México, así como nunca perderse las Ferias de Texcoco y la de San Marcos de Aguascalientes, donde tras cubrir los festejos acudía a las instalaciones de El Sol del Centro para enviar su material al ESTO, diarios pertenecientes a la misma Organización Editorial Mexicana.

Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas fueron depositadas en el Panteón Jardín, dentro de la cripta familiar junto con su mamá doña Leonor Castro y su hermano Armando. Y deja a sus sobrinas Rebeca, Irma y Leonor Soto y a sus sobrinos nietos Gabriel, Rebeca y Ana Cecilia. Descanse en paz.

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