EL TENDIDO DE LOS SASTRES

Los taurinos catalanes siguen

La temporada taurina se atisba plena de incertidumbres. En Catalunya, sin pandemia o con ella, siguen sin toros (de momento), pero la afición catalana jamás renunciará a ellos.
sábado, 20 de febrero de 2021 · 15:33

El 29 de febrero de 2020 dije adiós a cinco años como presidente de la Federación de Entidades Taurinas de Catalunya (FETC). Cinco años de travesía del desierto sin toros pero en la mochila- aún- esperanzas e ilusiones para seguir en la lucha. Cinco años en los que tomé el relevo de dos personas sin las cuales no se explica la fiesta de los toros en Catalunya en las últimas décadas: Juan Segura Palomares y Luis Mª Gibert.

En ese tiempo, la FETC continuó manteniendo viva la llama del toreo en la Catalunya sin toros, organizando actividades culturales y lúdicas; ciclos de conferencias;  encuentros multitudinarios (esas comidas en el Port Olímpic, en homenaje y con la presencia de destacados profesionales del mundo del toro e intelectuales comprometidos con la causa); apoyo a las Peñas- que resisten-  o abriendo la sede a los aficionados para seguir las ferias por televisión.

Todo ello con recursos económicos muy limitados y, aún, con la aportación que en su día hizo un grandioso torero como base , lógicamente menguante.

Sin embargo, el principal objetivo, el regreso de los toros a Catalunya, es decir, abrir La Monumental al toreo, no se ha logrado, pese a la sentencia del Tribunal Constitucional que en 2016 derogaba la prohibición del Parlament de 2011. Una sentencia que constituía el triunfo póstumo de Luis Mª Gibert, promotor, impulsor, artífice de la ILP taurina que recogió más de medio millón de firmas en España.

Pero, decíamos, quien debía asumir el reto no lo hizo. Costó meses poder hablar con Pedro Balañá y cuando- por fin- llegó la reunión la respuesta resultó frustrante: de momento, no.

Eso ocurría en los primeros meses de 2017 y el “de momento” aún sigue. En el tiempo transcurrido ni un solo atisbo,  ni una percepción , de cambio de escenario. Todo lo contrario, silencio absoluto, pasotismo total.

Cuando hace ahora un año dije adiós,  nadie podía imaginar- ni el doctor Simón, a lo que parece- lo que estaba a punto de llegar, ese virus marrajo que ha puesto nuestras vidas en un paréntesis, mientras sorteamos sus cornadas traicioneras y esperamos que llegue el remedio que lo lleve, ya vencido, a los chiqueros de la Historia. Se paró la vida y, con ella, se paró el toreo. Y en esas estamos.

Dejar la presidencia de la Federación no fue una “espantá” como algunos quisieron ver, fue la consecuencia de un hartazgo, como dije entonces. Pero ese hartazgo, esa suma de sinsabores, no implican el abandono de la lucha ni el apoyo a quienes han echado  la pata pal ante y han tomado el relevo.

Una lucha en la que ya no cuento con la tribuna que durante tantos años supuso la revista 6TOROS6, víctima colateral de la pandemia y cuyo peso en el conocimiento del toreo de las últimas décadas quedará para futuras generaciones. Una lucha en la que seguir aportando para que aquello en lo que me reconozco, lo que da sentido a mi forma de ser y estar en la vida, supere la adversidad de estos tiempos distópicos y combata para vencer a los nuevos inquisidores.

La nueva FETC ha empezado fuerte con ese ciclo de conferencias virtuales en el que aún queda la de mañana con Victorino Martín y el domingo siguiente con Emilio de Justo. Al tiempo,  la Escuela Taurina de Catalunya, ese gran legado de Manolo Salmerón ahora con el matador de toros catalán Enrique Guillén al frente, sigue con su actividad y anuncia sus próximas salidas, fuera de las fronteras del toreo prohibido, para clases prácticas.

La temporada taurina se atisba plena de incertidumbres que sólo irán despejando el paso del tiempo y la evolución sanitaria. En Catalunya, sin pandemia o con ella, seguiremos sin toros (de momento). Pero la afición catalana jamás renunciará a ellos. ¡Suerte pa toos!

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