A CONTRAQUERENCIA

Divorcios

Marcos se pasó toda la tarde sacrificando el lucimiento para pulir defectos con tanta solvencia que aquello parecía fácil, como irrelevante
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sábado, 26 de mayo de 2018 · 22:01

TEXTO: DAVID JARAMILLO / FOTO: SARA DE LA FUENTE

Es normal, cuando de novilleros se trata, que las virtudes y los defectos de cada uno sean más evidentes, pues en plena etapa de formación. Sobre todo cuando salen novillos con opciones y condicones suficientes para sacar de ellos embestidas más que potables, aunque, como en el dia de hoy, esas características (virtudes y defectos) jugaron, en general, en contra de los novilleros. Y digo esto, porque, por esas cosas de la fortuna, a cada quien le tocaron en suerte los novillos que más desnudaron sus carencias y evitaron sacar a flote sus virtudes, fueron como tres  divorcios.

Por eso lució poco el oficio y esa forma de torear a favor de su lote de Marcos, que se pasó toda la tarde sacrificando el lucimiento para pulir defectos con tanta solvencia que aquello parecía fácil, como irrelevante. Y es que ese es su defecto, pues no lo vende y su esfuerzo pasa desapercibido. Al contrario le sucedió a Alejandro Gardel, que cuando encontró embestidas medianamente potables encajó la figura y templó con gusto cada viaje, sin embargo, le costó mantener la conexión con el tendido porque a la hora de corregir los defectos de su lote, tardó en encontrar el sitio y la continuidad, a pesar de que terminaba haciéndolo bien, pero ya cuando aquella conexión se había perdido.

Otra cosa es lo de Francisco de Manuel, que por alguna razón, a pesar de su inexperiencia, cae bien en Madrid y conecta desde el paseíllo. De otra manera no se explica la peticion mayoritaria en ambos novillos, siendo la del sexto más justificable. Francisco tiene entrega sincera, pero esta oreja y la que cortó antes de la feria no le pueden hacer perder el norte. Tiene condiciones, pero tambien tiene mucho por mejorar, porque por muy a favor que esté el público y que su bondad perdone equivocaciones, un toro no sabe perdonar errores. 

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