EL TORO DE LA MERIENDA

"En el principio ya existía el natural... "

El natural es la única medicina que puede salvar la enfermedad de un aficionado fiel. Gracias al natural, el toreo tiene color y, sobretodo, vida.
martes, 17 de marzo de 2015 · 20:57

Quizá no exista en todo el universo expresión artística tan bella como el natural. No, no la hay. A pesar de ser el trazo de la perfección, nace de dos imperfecciones: la de un ser humano con una inquietud racional y la de un animal salvaje con un ímpetu que no atiende a razones. Tiene vida un natural. Un natural late porque hace al corazón sentir, un natural siente porque hace a las cuerdas vocales exteriorizar emoción y un natural emociona porque desmiembra a la lógica de toda matemática.

El natural es la expresión máxima de un torero. Nada tendría sentido a las cinco en punto si no fuera porque la mano izquierda del paseíllo no está pensando sino en romperse en el principio y el fin de la tauromaquia, que es precisamente ese tipo de toreo. Además, gracias a esta suerte, la Fiesta ha sobrevivido porque es la tipología taurómaca de la verdad por su indefensión sin espada ante la muerte. Gracias, pues, al natural, el compendio de la tauromaquia tiene sentido para aquel que no lo comprende.

El natural es la única medicina que puede salvar la enfermedad de un aficionado fiel. Gracias al natural, el toreo tiene color y sobretodo, gracias al natural, la Fiesta tiene una defensa argumentada. El natural es la esencia que da esencia misma al toreo: éste puede y debe sustentarse en él.

Cual Biblia taurómaca escribiera el Gallo de Gelves inspirándose en el prólogo del Evangelio de San Juan ("en el principio existía el natural, y el natural estaba junto al hombre, y el natural era el corazón del hombre. El natural era el principio de todo y gracias a él se hizo el toreo") hoy Valencia fue Falla del toreo de izquierdas. Lo fue porque en tiempos en que la falta de creatividad atormenta al orbe artístico, se plantó un riojano y dotó de personalidad a la más antigua, bella, verdadera y real de las suertes del toreo. El natural es vida y hoy, Diego Urdiales, al natural, dio vida a la vida misma.

 

 

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