EL TORO DE LA MERIENDA

Nos devoran vivos

Nos comen. Nos devoran. Nos despellejan poco a poco y nosotros, cual cicuta en copa transparente, bebemos el vino de la vida cuando lo que en verdad nos están haciendo tragar es nuestra muerte
miércoles, 02 de marzo de 2016 · 10:05

JAVIER FERNÁNDEZ-CABALLERO

Parece mentira. No escarmentamos. Marisol Moreno, la concejala polémica de Alicante que ya CULTORO puso en evidencia el pasado mes de junio en sus 25 falacias contra el toreo y que el mismo verano volvió a atacar de forma denigrante al mundo de los toros en un tuit llamando "hijos de puta" y deseándoles una bomba a los aficionados, fue el alma máter, dinero público incluido, ayer en la ciudad en la que gobierna. No se conforma con sembrar el odio entre sus vecinos, no, sino que encima quiere montar la campal montando un pesudo-congreso de pacotilla por ver si convence a sus secuaces socialistas de la "necesidad” de prohibir los toros, ahora que van mejor las cosas a los españoles.

Y es que la mentira caprichosa de prohibir los toros en Alicante lleva precisamente el nombre de Marisol Moreno. La nueva concejala de Protección Animal del Consistorio levantino, que gobierna bajo la minoría del nuevo partido Guanyar Alacant, no refleja sino una sarta de mentiras contra el toreo en varias entrevistas y en sus apariciones polémicas en las redes sociales. Alicante, la ciudad pionera en establecer una concejalía de "protección animal”, celebró ayer el primer "Foro de Protección Animal” cuyo punto de partida y final –oculto para no levantar la liebre antes que la escopeta esté cargada- era la abolición taurómaca.

Entre los especialistas participantes se encontraba el animalista y antitaurino argentino Leonardo Anselmi, que fue la persona que lideró en Barcelona la recolección de firmas para la abolición de las corridas. Luego fue nombrado como portavoz oficial de la Plataforma Prou (Basta), una auténtica mafia con dinero flamenco y que tiene como exponente una mente avispada como es la del tal Anselmi. Es éste alma populista pero brillante porque se mueve y sabe cómo conectar, algo que en los taurinos sólo sabe hacer un Esplá y un Soro que deberían volver a compartir cartel, pero ahora en la defensa taurómaca a pie de calle.

Medidas, normas y leyes en defensa de los animales y la prohibición de la tauromaquia se debatieron mientras los aficionados pensábamos en ir a Olivenza, echarnos nuestro puro o vivir la vida loca en Castellón mientras vemos alternativarse a Vicente Soler. Y nos lo quitan, no nos damos cuenta que nos lo arrancan de las manos sin que hagamos nada más que disfrutar de las Ferias.

Ellos curran contra nosotros, nosotros curramos para nosotros mismos. Esa es la diferencia. No vamos contra ellos. Les damos cancha. Nuestra pasividad los permite y, en consecuencia, les da la libertad y la legalidad que no tienen para segarnos de raíz. Machacar nuestra cicatriz. Degollarnos vivos ante la tolerancia pasiva de unos políticos que llevan al país a la deriva de la anarquía, un sistema precisamente donde lo que menos importarán serán los toros porque será lo primero que se erradique. Las mentes brillantes que el mundo del toro tiene pero la caspa no potencia –o no quiere hacerlo porque la juventud nada tiene que decir en un negocio donde la senilidad es la clave diaria- las tienen ellos en una figura, la de Leo Anselmi.

Nos comen. Nos devoran. Nos despellejan poco a poco y nosotros, cual cicuta en copa transparente, bebemos el vino de la vida cuando lo que en verdad nos están haciendo tragar es nuestra muerte más silenciosa. Y moriremos creyéndonos héroes sociales. Y seguiremos sobreviviendo –porque ¡ojo! que hace mucho tiempo que ni siquiera vivimos- sin contestar al teléfono de la plebe, a la llamada del aficionado que es el que de verdad quiere salvar esto. Luego nos auto-inmolaremos mártires, pero el verdadero martirio es soportar y luchar contra esta yihad que ya no es cruzada sino batalla campal. Y las redes sociales son sólo y exclusivamente la punta del iceberg de lo que hay y de lo que se espera. Pongámonos las pilas.

Perdonen, de nuevo, a este loco descerebrado que sólo quiere ser feliz en la veintena para que por medio siglo más perviva el arte más puro del siglo XXI. Mil sorrys. Disfruten de Olivenza y Castellón. Y estén expectantes mientras nos devoran vivos…


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