EN EL RECUERDO

Una mirada a la eternidad

En los vuelos de ese capote que con desdén y firmeza maneja el diestro, sin él saberlo, ya huele a muerte. Es Pozoblanco un 26 de septiembre de 1984...
jueves, 26 de septiembre de 2019 · 05:42

 

F. BELMONTE

La imagen nos devuelve a un ayer preñado de maldición, desdicha y tragedia. En los vuelos de ese capote que con desdén y firmeza maneja el diestro, sin él saberlo, ya huele a muerte. Es Pozoblanco un 26 de septiembre de 1984 y Francisco Rivera Paquirri instrumenta la última verónica de su intensa vida.

El torero mira al cielo, quizá ignorando que su historia está a punto de culminar o atisbando la puerta entreabierta a su eternidad. Y en ese lugar, Olimpo de dioses que tuvieron el valor de torear, ya esperan con los brazos abiertos Espartero, Joselito, Granero o el dios Manolete. "Doctor, yo quiero hablar con usted. La cornada es fuerte. Tiene al menos dos trayectorias, una para acá y otra para allá. Abra usted todo lo que tenga que abrir, lo demás está en sus manos. Y tranquilo, doctor”.

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