CULTORO TV

El año 2018 de... José Garrido

Su triunfo en Sevilla con la corrida de El Pilar, su puntuación en otros cosos de primera categoría como Málaga, Arles o Zaragoza y su premio también en La México avalan el gran 2019 del joven torero
martes, 27 de noviembre de 2018 · 21:21

El Año 2018 de José Garrido from Cultoro TV on Vimeo.

En tierras colombianas comenzó el 2018 José Garrido, puesto que en la Monumental de Manizales el día 7 de enero inició año el torero extremeño. Allí, le hizo frente a un encierro a la contra de Dosgutiérrez del que paseó una oreja.

Siete días más tarde, el escenario más importante de América le esperaría a Garrido, la Monumental Plaza de toros México. Allí, le hizo José frente a un encierro de Arroyo Zarco y por momentos se pudo encontrar a gusto el joven, paseando una oreja del primero de su lote, un animal con el que se expresó especialmente por la derecha para llegar con fuerza al tendido.

La otra gran plaza americana, la Santamaría de Bogotá, le esperó a Garrido la tarde del 11 de febrero, para hacerle frente a una corrida de Ernesto Gutiérrez que no le dio opciones algunas a un matador que ya se está convirtiendo en todo un clásico en la temporada colombiana.

La primera tarde de su año europeo llegó en Olivenza, compartiendo cartel con Juan José Padilla y Luis David Adame, cortando una oreja de su segundo toro de El Tajo. Desde aquel 3 de marzo hasta el día 15 de aquel mes, donde trenzó el paseíllo en la plaza de toros de Valencia inmersa en plena Feria de Fallas. Una oreja de muchísimo peso cortó el torero al segundo de su lote. Faena de mucha técnica del matador. Por el pitón izquierdo consiguió hacer el toreo Garrido, que fue a más en una labor que mereció tras el estoconazo una segunda oreja que el palco no entregó.

Tres días después viajó hasta tierras navarras para hacer el paseíllo en una corrida de toros en la localidad de Fitero, cortando dos orejas al segundo de su lote de Virgen María y calando en la afición norteña en un cálido festejo. Prosiguió en aquellas tierras, cruzando los Pirineos para hacer el paseíllo el 2 de abril en la Feria de Pascua de Arles, donde le tocó en suerte un encierro de Alcurrucén con el que destacó frente al primero de su lote, al que dejó muletazos de quilates y con el que se ganó al público galo. Gran imagen de Garrido en su primera cita en el país vecino esta campaña y premio para el esportón.

Viajaría de nuevo a México para tomar parte en la Feria de San Marcos de Aguascalientes, concretamente en las corridas previas al ciclo. Fue el 15 de abril la tarde en la que hizo el paseíllo Garrido para estoquear una corrida de San Isidro. Aunque Fabián Barba se llevó el protagonismo aquel día, la raza y la garra del torero calaron en los detalles que pudo dejar con la corrida. Pronto viajaba para España, porque tres días después le esperaba su compromiso en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, una de las citas más esperadas por toda la capital andaluza y por el torero de Badajoz.

SEVILLA

A la luz de los candiles se nos moría la tarde el festejo que llamó El Pilar al toreo ralentizado. A la luz de los candiles vimos la ambición de José, tres horas después de venir buscando la gloria. Se palpa peor el toreo cuando se nos hace de noche y no nos emborrachamos de luz después de sentir despacio. Y en Sevilla hay siempre menos prisa para todo.

A la luz de los candiles arrancaba Garrido la oreja que debió ganar cuando el cadáver del gran tercero se iba a destacar entre aplausos. Lo cierto es que Sospechor era de entregar las dos. Porque buscar la excelencia implica mirar más allá de las evidencias lógicas, y hay ciegos que se empeñan - y mucho- en no querer ver la realidad. Y hoy José fue hambre pura, ambición desmedida y entrega desordenada para alcanzar su objetivo. Y al final lo logró.

Tres chicuelinas arrebujadas en el quite que le sopló al tercero, sorpresivo al salir del caballo, irregular mientras le daba distancia y le aplicaba tiempos como si fuera problema de aire más que de lentitud en las formas. Fue listo el pacense en ese inicio, y largo para cincelar los de pecho en un recuerdo monumental. Fueron los instantes en que se conjugaron las dos voluntades. Y la oreja que se quedó debiendo en el tercero la paseó José, tras la vuelta al ruedo, cuando las candelas le ponían el fin a la tarde. Porque ya era noche.

De nuevo tomaría el avión para cruzar el barco y toreó Garrido el día 21 de abril una corrida de toros de Campo Bravo y Santa Rosa en la ciudad ecuatoriana de Riobamba, paseando oreja del segundo ejemplar de su lote. Tras esa mini presencia de nuevo en tierras americanas, regresó para torear en la corrida benéfica de la localidad ciudadrealeña de Tomelloso, en la que tomó parte para estoquear un encierro de Castillejo de Huebra del que desorejó al segundo ejemplar de su lote.

En su primera cita en la Feria de San Isidro madrileña, Garrido no tuvo suerte con la corrida de Fuente Ymbro, siendo silenciado en su lote en la tarde del 10 de mayo. Otra corrida a la contra con el hierro de Las Ramblas le tocó el segundo día en la feria más importante del orbe, no pudiendo tampoco destacar con el encierro albaceteño. Sí lo hizo en la Monumental de Frascuelo granadina, otra de las tardes que merecen una crónica especial en este año de José Garrido.

GRANADA

Aquel día en Granada tenía en la cabeza José Garrido el objetivo de embalar su verano, de terminar de cuajar la primavera de su toreo para darle más razones a la afición y a su gestión del mismo hambre que Sevilla palpitó.

Y tres orejas validaron lo que a los toros le hizo, porque a su primero le jugó los brazos con soberana cadencia en un saludo a la verónica de reventar la Monumental. Seguro, consciente, ambicioso. Descargando su peso en el compás abierto, encajando el riñón hacia el embroque del toro. Gobernando la arrancada con la mano de fuera, acompañando el sentimiento con la que vuela a la ingle. Y así media docena de veces para sorprender en el remate con una larga del revés. No había mañana cuando le arrastró la mano a la humillación del animal para jartarse de torear la calidad del toro en chicuelinas de ajuste, de compás, de adictivo sentimiento. Y aún no había cogido la muleta...

Pero cuando lo hizo ya no había gas en un animal al que exprimió. Y el mañana que entrevió debió esperar hasta el segundo de su lote, un astado de forma y fondo que aprovechó José. Ese se le vino codicioso de salida al percal, sin dejarlo respirar al enmendar la figura en un palmo para aprovechar el viaje con el espacio justo para volverse a encajar. El empleo del bicho y el temple del extremeño se conjugaron en un momento mandón para ralentizarle los bríos al toraco embestidor. Y volver a ver futuro en la humillación de una embestida. Porque allí estaba.

Sintió el pacense un futuro que le hormigueaba los dedos, que le picaba en las muñecas cuando le echaba la bamba abajo y el vuelo volaba rastrero para conducirle la clase. Se vio indispensable en las ferias cuando la media distancia se convirtió en tiro largo para vaciar el final metro y medio más allá. Se supo mucho más caro Garrido cuando le sacudió un sopapo que le mancilló el morrillo y cayó sin más historia. Fueron dos orejas, pero qué importaba el premio después de lo sentido.

Volvió a su tierra, al coso de la Era de los Mártires, para tomar parte en un cartel de nivel la tarde del 2 de junio, enfrentándose a una corrida de El Montecillo con la que fue ovacionado. Torrejón de Ardoz, otra de las plazas de su apoderado José María Garzón,  fue la siguiente cita de Garrido el día 17 de junio con una corrida de Luis Algarra a la que le paseó dos orejas.

No tuvo suerte en la feria de Algeciras la tarde del 27 de junio, haciéndole frente a una corrida concurso. Un toro de Santiago Domecq y otro de Carlos Núñez le tocaron en suerte, sin demasiada suerte.

En Pamplona, su actuación en la feria del toro de esta edición fue el 7 de julio con una corrida de Puerto de San Lorenzo que fue solamente fachada en cuanto a su lote se refiere, puesto que no le dio opciones algunas a José Garrido para expresarse. Cuatro días más tarde, la localidad pacense de Herrera del Duque vería el toreo de José Garrido, paseando doble premio de la corrida de José Luis Iniesta para salir en volandas.

Hasta un mes estaría sin volver a ponerse el chispeante el joven, volviéndolo a hacer en la tarde del 12 de agosto en la plaza de toros de La Malagueta, estoqueando una corrida de Lagunajanda de la que paseó una oreja en una plaza de primera categoría como es la andaluza.

Gijón y su Feria de Begoña verían el toreo de José Garrido el día 13 de agosto, con un encierro de Charro de Llen. En el coso del Bibio dejó su toreo para cortar una oreja a su primero y ser ovacionado en el segundo de su lote, gran imagen especialmente al natural en esa plaza norteña. Dos días después, no tuvo suerte con su tarde de Bayona, en la que fue silenciado frente a un nulo lote con el hierro de Antonio Bañuelos.

Guijuelo, en Salamanca, también sería testigo de la temporada de José Garrido, paseando el extremeño dos orejas del segundo de su lote de El Pilar. También la Feria de San Julián de Cuenca vería el triunfo de José Garrido en una lluviosa tarde en la ciudad manchega. Con un toro de Montalvo paseó una oreja tras aviso, mientras que con un sobrero de Román Sorando que remendó aquel día el encierro cortó dos. A pesar de la lluvia, a pesar de las inclemencias meteorológicas, a pesar del serrín que se debió expandir aquel día por la plaza conquense, el toreo de Garrido se impuso y éste salió a hombros.

Por la vía de la sustitución de Cayetano entró José Garrido en Bilbao, siendo su ausencia inicial una de las grandes injusticias de la temporada. Finalmente estuvo acartelado y Garrido aprovechó la bala en la medida en la que sus toros le dejaron. Fue ovacionado frente al segundo de su lote de Victoriano del Río a la raza, a la entrega, a la conexión con esta plaza emblema en su carrera. Pero no pudo hacer nada más. Con su primero, un sobrero tris de Encinagrande, tan sólo pudo justificarse sin más.

Perera, Garrido y Lorenzo, tres conceptos jóvenes a hombros

En Iniesta, localidad conquense, le hizo frente a una corrida de Murube de la que paseó oreja y oreja el día 25 de agosto para conseguir una nueva salida en hombros, al igual que el día 28 de agosto en el municipio zamorano de Toro, el día en el que volvía al escenario 0 David de Miranda en el que a punto estuvo de perder la vida. Allí estuvo Garrido acompañándolo en el triunfo para estoquear la corrida de Juan Albarrán. Nuevo triunfo obtuvo en el municipio riojano de Calahorra, en este caso la tarde del 31 de agosto con una corrida de Valdefresno lidiándose. De ahí, a torear el 8 de septiembre en Dax un encierro de Victorino Martín sin demasiada suerte.

Aranda de Duero sería su siguiente parada la tarde del 9 de septiembre, cortando oreja y oreja de la corrida de Salvador Domecq. Una semana más tarde, no tuvo demasiada suerte con la corrida santacolomeña de La Quinta en la feria de los Llanos albaceteña, haciendo de nuevo una gesta y gesto al matar la corrida cárdena en una feria de segunda pero con aires de primera como es la manchega.

Zacatecas, en México, vería de nuevo el toreo de Garrido el día 22 de septiembre, pero solamente pudo dar una vuelta al ruedo al esfuerzo. Las Rozas madrileñas también vio cómo salía a hombros de su plaza Garrido, estoqueando el encierro de José Vázquez. Por último, protagonizaría el cierre de temporada en la plaza de toros de La Misericordia zaragozana, dando de nuevo razones de su campaña 2018 para cortar una oreja de su segundo de Montalvo.

12

Comentarios