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El año 2018 de... Joaquín Galdós

Un Escapulario de Oro en Lima ha puesto el broche dorado a un año para enmarcar del peruano. Allá donde los toros le han dejado, ha puntuado con fuerza, destacando los triunfos de Granada y Bayona.
viernes, 07 de diciembre de 2018 · 00:00

Comenzó su año 2018 en tierras ecuatorianas, concretamente en la localidad de Riobamba, donde le hizo frente a una corrida con el hierro de Campo Bravo el día 21 de abril. Indultó al primer ejemplar de su lote en un gran comienzo de campaña para el torero peruano, que dejó su sello en este país taurino.

Ya en tierras europeas, el día 28 de ese mismo mes hizo el paseíllo en la localidad cacereña de Talayuela, frente a una corrida del hierro de Villamarta. Nuevo triunfo, nueva salida a hombros con tres orejas y otra gran imagen de Galdós en el arranque de temporada español.

Saint Martin de Crau, en Francia, fue la siguiente cita del torero, una tarde en la que le hizo frente a una corrida de Pedrés de máxima seriedad con la que bordó el toreo frente a su primero, especialmente dejando inmensos detalles capoteros.

Su siguiente cita llegaría en la plaza de toros de Las Ventas madrileña, tarde en la que se celebraba el experimento de la Corrida de las Naciones con un encierro de El Pilar que no terminó de romper.

A Galdós le tocó en suerte “Campanero”, número 60, nacido en enero de 2014 y con 601 kilos. De mucha calidad fueron los muletazos por la primera parte de la faena del peruano, en los que fue templando la condición del animal charro para llegar arriba con conexión. Y le habló toreando al tendido a pesar de que tenía delante un animal con teclas, que se metía por dentro en los finales de serie y al que le recetó mano baja. Más diluida la última parte del trasteo, mató de metisaca.

Eso fue el día 31 de mayo, fecha en la que se preparaba para su gran tarde en la plaza de toros de Granada, en la que salió en volandas con la corrida de Castilllejo de Huebra.

CRÓNICA DE GRANADA

Y llegó Granada. La tierra soñada donde, por el Corpus, todo torero quiere hacer el paseíllo. Uno de los cosos donde todo aquel que sueña quiere estar. Y Joaquín Galdós necesitaba un puerto así para un puente entre Sevilla y Madrid en el que requería mucho del aficionado. Y se dieron mutuamente. Y, con una evolución increíble, salió a hombros de la Monumental de Frascuelo. 

Se vació de principio a fin con el manejable tercero. El peruano construyó un saludo variado con la capa donde intercaló las verónicas a compás y las chicuelinas ceñidas. Buen recibo que resultó muy aplaudido. Joaquín brindó el toro de su presentación en Granada al respetable -al que encandiló- con su raza y buen hacer. Imprimió ritmo a un trasteo de buen nivel a pesar de la falta de humillación de su astado. Uno de Huebra que se embistió a saltitos y al que había que tirar de él sin tirones, pero con mando a la vez. Depurada técnica y conjunción estética. Destacó el toreo al natural donde imprimió largura y hondura, y el de rodillas al final de la misma. Labor enrazada, y muy entregada del joven diestro que mereció más que la oreja cortada. El atasco con el descabello y el aviso, presumiblemente le quitaron el doble trofeo. 

Ante el sexto, Galdós tiró de recursos en una faena inteligente y donde puso la raza que le faltaba al toro. Ligó muletazos buenos por ambos pitones con series templadas. Un astado al que impuso su criterio el joven peruano que en esta ocasión tiró de paquete y demostró que quiere ser torero. Le arrancó una importante oreja a base de apostar y jugarse el tipo de forma sincera, puesto que, el arrimón fue de órdago. Se dejó topar una y otra vez los pitones en la taleguilla, en una labor de alta tensión que brindó a 'El Fandi'.Espadazo y oreja de ley.

Torrejón de Ardoz, plaza gestionada por su apoderado José María Garzón, fue la siguiente fecha en la que Galdós hizo el paseíllo. Fue el día 16 de junio con un encierro de Buenavista al que el peruano le paseó tres orejas en medio de un ambientazo que se vivía en los tendidos. Supo exponer, supo templar, supo mandar frente a sus enemigos y aquello le llevó al triunfo seguro y conseguido de Joaquín.

De nuevo volvió a la plaza de toros de Las Ventas el día 17 de junio en lo que era una incógnita, pues era la vuelta tras años de la ganadería de Fermín Bohórquez a este coso pero para lidiarse a pie. Finalmente fue un fracaso del ganadero gaditano, una de las peores corridas que se recuerdan en la primera plaza del mundo en los últimos años y uno de los encierros que, incomprensiblemente, el palco mantuvo en el ruedo a pesar de caerse y caerse tras el tercio de varas. Toda una tarde para el olvido. No tuvo Galdós opciones aquel día, quedando totalmente impoluta su imagen en Madrid porque no tuvo enemigos.

De Madrid a su tierra, Perú, porque hizo el paseíllo en la localidad de Chota con un toro de Santa Rosa de Lima al que le cortó una oreja y otro de San Simón al que le paseó dos. Ya en tierras españolas de nuevo, Galdós toreó en la feria real de Algeciras el día 27 de junio una corrida concurso de ganaderías en la que le tocaron en suerte un toro de Torrealta y otro de Torrestrella, paseando una oreja aquel día en el coso de las Palomas.

De nuevo regresó a su tierra para torear dos corridas de toros en Cutervo. La primera, el día 29 de junio para matar un toro de Santa Rosa de Lima con el que fue ovacionado; la segunda, el día 30, para estoquear dos toros de la ganadería de San Pedro, cortando dos orejas de su primero.

De regreso a Europa, más de 20 días estaría sin ponerse el vestido de torear Galdós, haciéndolo ya directamente el 22 de julio para matar una corrida de Fuente Ymbro de máxima seriedad en la localidad francesa de Chateaurenard. Estuvo encajado, firme, templado y en torero Galdós para cortarle una oreja al primero de su lote. Tarde de impresión y trascendencia la de aquel día.

Tres días después, su cita también sería en el norte, pues hizo el paseíllo en la localidad navarra de Tudela para torear un encierro también de máxima seriedad con el mítico hierro de Murteira Grave. Una oreja cortó de su segundo.

Y de tierras navarras, de nuevo a peruanas, porque los días 7 y 8 de agosto toreó dos corridas de toros en la emblemática y peculiar plaza de Coracora; la primera, para estoquear un encierro de Santa Rosa de Lima del que paseó tres orejas; la segunda, para matar una corrida de Iván Rodríguez de la que paseó también tres orejas. Doble triunfo en casa y de vuelta a tierras europeas, donde le restaba un intenso mes de agosto y septiembre.

Hasta la Mancha, tierra taurina por excelencia, viajó Joaquín Galdós para torear una corrida de José Luis Pereda el día 10 de agosto en Socuéllamos. Cortó de nuevo tres orejas y salida a hombros aquella tarde junto a David Mora, que fue corneado, y Daniel Luque.

Santa Olalla del Cala, en Huelva, le esperaría el día 25 de agosto, tarde en la que se llevó al esportón tres orejas de la corrida de Carlos Núñez, y que precedería a otro de los grandes compromisos del verano taurino de Joaquín Galdós en una plaza de primera categoría: el de Bayona.

BAYONA

La vida de un torero al que Francia dio la oportunidad bien aprovechada de ser alguien en el sistema tenía que tener, precisamente, esa ceremonia en la madre que le entregó el pan cuando hambreaba. Decidió Galdós que sería Bayona y su emblemático escenario el lugar para ser libre en el mayor.

Sabe lo que quiere y lucha por lo que busca Joaquín, al que la mediocridad del soñador de serie no ha inundado todavía su corazón. De frente se enfrentó a la muerte aquel día al lado de seis toreros también hambrientos y de frente se fue con dignidad para tocar pelo. De frente se enzarzó con el único enemigo de Margé, el mismo hierro que casi mata a su compañero Joubert en el principio del festejo.

A pesar de todo, se sobrepuso a las circunstancias, de frente le planteó el toreo y de frente dejó mano baja entre los cabeceos del animal. De frente le propinó finales de espanto para, también de frente, ver el aplomo del animal novillo caerse a sus pies. Terminó doblándose con mucha torería. El tendido reconoció su esfuerzo.

Tras la tarde de Bayona, hasta tierras valencianas se desplazó Galdós con su cuadrilla para torear una corrida de toros con el hierro de Martín Lorca en la bellísima plaza de Utiel, del que de nuevo tres orejas fue el resultado final. Nuevo paso al frente del peruano en el comienzo del septiembre taurino.

Pozuelo de Alarcón, en Madrid, también vería su toreo la tarde del 7 de septiembre, cortando hasta cuatro apéndices del encierro de Castillejo de Huebra. Un día más tarde, sería la localidad oscense de Barbastro la que vería el toreo encajado de Galdós, donde cortó dos orejas a su primer toro de Camino de Santiago. Además, este festejo significaba la vuelta de las corridas de toros con tremendo éxito al municipio norteño.

Hasta tierras madrileñas se desplazó un día más tarde, pues hizo el paseíllo en el coso de San Martín de Valdeiglesias. Un encierro de seriedad de Blatasar Ibán lidió en la localidad capitalina, cortando una oreja en una enrazada labor frente a su primero.

Almodóvar del Campo, en Ciudad Real, tierra de toros por excelencia, fue la siguiente parada del peruano, para hacer el paseíllo en la primera corrida del abono manchego. Dos orejas paseó del segundo de su lote, un toro de Francisco Galache al que dejó momentos para el recuerdo de los presentes, especialmente con su gran toreo capotero.

De ahí, a la localidad madrilea de Majadahonda, donde también paseó una oreja de una corrida de Los Bayones que no terminó de romper en cuanto a su lote se refiere. En viaje express cogió el avión, y en tan sólo un día se plantó en la localidad mexicana de Zacatecas para hacer el paseíllo con una corrida de Los Encinos con la que escuchó palmas.

Ya de vuelta en tierras europeas de nuevo, trenzó el paseíllo en el municipio pacense de Llerena, para estoquear el día 22 de septiembre una corrida de toros con el hierro de Herederos de Juan Cano. Con tres orejas saldó el compromiso. El día 30 tambien acudió a otra de las citas de su septiembre taurino con más relevancia, la de la localidad madrileña de Las Rozas. En la preciosa cubierta del municipio, cortó tres orejas a la corrida de José Vázquez en un cartel con tinte joven.

Boadilla del Monte, en Madrid, fue la penúltima parada del toreo de Joaquín Galdós en tierras españolas esta campaña, haciendo el paseíllo con un encierro de Sánchez Herrero que no rompió y con el que fue silenciado. Terminó campaña europea en la localidad turolense de Calanda, obteniendo un triunfo y una salida a hombros para cerrar temporada el día 12 de octubre frente a una corrida de toros de Murube.

De nuevo viajó a su tierra y el día 14 de octubre cumplió con otro de los compromispos que tenía en la localidad de Ticapampa, estoqueando hasta cuatro toros de distintas ganaderías e indultando al último de la corrida, con el hierro de Santa Rosa de Lima, en un festejo que se saldó con cinco orejas y un rabo para el matador.

Ese sería el gran preludio de la tarde de Acho, en la que compartió cartel con Morante de la Puebla y José María Manzanares en una de sus grandes tardes en la capital de su país. La recordamos.

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