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El año 2018 de... Juan Bautista

El año de su adiós en activo, de sus dos Puertas de los Cónsules en Nimes, de su triunfal encerrona en Dax, de su entrega máxima en sus dos tardes en Arles, de su gran actuación en Béziers...
sábado, 08 de diciembre de 2018 · 18:45

El Año 2018 de Juan Bautista from Cultoro TV on Vimeo.

En tierras colombianas comenzó año el torero de Arles, pues en la feria del Café de Manizales logró dar dos vueltas al ruedo en una sensacional actuación frente a su primer toro de Santa Bárbara. Aquel ejemplar lo entendió de principio a fin el galo pero la espada le evitó el premio grande. No tuvo opciones con su segundo aquella tarde del 8 de enero.

Prosiguió campaña colombiana y un mes más tarde haría el paseíllo en la ciudad de Medellín, que llevaba a cabo su feria de la Macarena. También con un encierro de Santa Bárbara se las vio Bautista con el que cortó una oreja. En Ambato, en Ecuador, dos días más tarde, paseó dos premios del segundo ejemplar de su lote en aquella corrida, con el hierro de Mirafuente, animal con el que destacó en un país tan taurino pero sin festejos en el coso de la capital.

La próxima cita de su temporada ya sería en tierras españolas, pues la feria de la Magdalena de Castellón esperó al toreo de Bautista la tarde del 8 de marzo para hacerle frente a una corrida de Olga Jiménez. No hubo suerte aquel día. Tampoco en su tarde de la feria de Fallas de Valencia, en la que un lote a la contra, desagradecido y peligroso por momentos de Fuente Ymbro le puso las cosas muy complicadas a la técnica muleta de Bautista el día 15 de marzo. Pero le esperaba una de las grandes citas de su inicio de campaña. Además, sería en casa, sería en Arles.

CRÓNICA ARLES

El torero que es figurón por méritos propios en Francia y que se ha ganado su sitio entre los grandes en España a lo largo de toda su trayectoria, volvió a dejar claro en 2018 que su sitio no se negocia, sino que se otorga por justicia. Y así lo ha visto fructificado el aficionado con su inclusión en las grandes Ferias de la temporada –a pesar de excepciones -. Se sintió Bautista en su año, en el que una vez más Francia lo ha alzado a los altares de la gloria.

Lo demostró con creces en años anteriores con Madrid y Nimes como base, esta última con cuatro orejones y también con la doble salida por esa misma puerta en septiembre, cortando un rabo a un toro. Arles, la que es su casa y su plaza, también vivió y ha vivido esta campaña de 2017 las mieles de su toreo cuasi magistral.

Cuando por parte de los aficionados se está pidiendo a los toreros que asuman responsabilidades y compromisos, una figura reconocida en Francia lo ha venido haciendo sin tapujos en los últimos años y lo volvió a refrendar en su última temporada. Arles fue clave de ese entendimiento para el aficionado de un torero que, sin hacer ruido, ha ido cuajando una temporada de figura del toreo.

Llegaba aquella Feria de Pascua Bautista con la tristeza por la muerte esa misma semana de Luc Jalabert. Era la primera corrida con El Juli y Roca Rey frente a un encierro de El Freixo. Una atronadora ovación tras el minuto de silencio por su padre obligó a saludar a su hijo, Juan Bautista, en una emocionante muestra de cariño del público arlesino. Al final, Juan Bautista declinó la salida en hombros en memoria de su padre y por respeto a su luto.

Cuatro orejas a la memoria del que le enseñó lo grande que es este rito.

La Real Maestranza de Caballería de Sevilla también disfrutaría del toreo de Juan Bautista en su feria de Abril, además haciendo el galo el paseíllo con el traje de Lacroix de su encerrona un año antes en Nimes. En esta ocasión en el coso del Baratillo, Bautista fue silenciado porque no terminó de romper su lote de El Pilar, el único que no embistió en un festejo en el que López Simón y José Garrido sí engancharon ejemplares para el triunfo grande del hierro salmantino.

Su siguiente tarde ya sería en plena feria de San Isidro madrileña, concretamente en el arranque del serial taurino más importante del orbe. El día 9 de mayo le hizo frente a una corrida santacolomeña con el hierro de La Quinta, siendo ovacionado al esfuerzo frente a su segundo en un conjunto de corrida que no rompió por las condiciones de los astados de Conradi.

Y de aquella cita madrileña, a otra en su tierra, concretamente a la plaza más importante del país, la de Nimes. En el coso de la ciudad gala cuatro orejas fueron el resultado de una importantísima actuación de Bautista el día 20 de mayo. Toreo reposado, entrega máxima con su lote de Juan Pedro Domecq y dos orejas de cada uno de sus oponentes. Además, la variedad capotera de principio a fin, la entrega muleta en mano, la conexión con una plaza en la que Bautista lo es todo –a pesar de pertenecer a Arles-.

Las Ventas madrileña le esperaría la segunda de sus tardes en San Isidro. Allí pudo dejar una de las obras más compactas de la feria frente al segundo ejemplar de Núñez del Cuvillo, con el que fue ovacionado. Su toreo caló de nuevo en la capital y quién iba a decir que, a la postre, sería la última tarde de la carrera en activo de Juan Bautista en esta plaza, la última tarde de toda una vida entregada al toro, la última de las tardes de un torero que ha salido a hombros como matador de toros consiguiendo la gloria de la calle Alcalá. Pues lo fue.

Encontró pronto la distancia Bautista, supo precisar los toques, le perdió pasos a la reposición y se sobrepuso sin un mohín al traguito al que le invitó el toro. Pasó lo suyo Juan, y no se enteró ni Blas. Porque hoy tocó ser profesional y demostrar el momento, aunque se jugase la vida sin trampa ni cartón. El profesional que lo vio seguro que lo guarda en la retina.

En Granada fue ovacionado con la corrida de Castillejo de Huebra que estuvo a la contra del lucimiento, y el esfuerzo del torero de Arles bien valió las palmas del respetable, que lo obligó a saludar. Un día más tarde, el 31 de mayo, fue silenciado con un toro que no valió con el hierro de El Pilar en la corrida de las seis naciones en Las Ventas. No hubo suerte con el oponente.

15 días estaría hasta volver a enfundarse el traje de torear. Sería en la feria de Istres, para hacerle frente a una corrida de Juan Pedro Domecq con la que de nuevo se volvió, un mes más tarde, a conjuntar el toreo clásico que predica Bautista. Un rabo le cortó a aquel animal en un compendio de toreo pleno de elegancia y mucha conexión.

Saint Sever, también en Francia, fue otra de las citas en las que hizo Bautista el paseíllo. En este caso, en mano a mano con Miguel Ángel Perera la tarde del 24 de junio, toreando una corrida de Puerto de San Lorenzo de la que se llevó cuatro apéndices y salida en hombros. También en tierras galas toreó el día 8 de julio, fue en el municipio de Éauze una corrida de La Dehesilla que no rompió.

La Feria de la Madeleine de Mont de Marsan, tras la gran tarde ofrecida un año antes por Bautista paseando un rabo de un toro de La Quinta, volvió a acoger al torero de Arles para enfrentarse a una corrida de Garcigrande que no terminó de romper. Le cortó una oreja a su primero de Domingo Hernández aquel 18 de julio. Su segunda cita en el abono de Mont de Marsan llegaría dos días después, de nuevo para reencontrarse con el hierro santacolomeño, y una oreja fue el resultado al toreo clásico y entregado de Bautista frente a la corrida de Conradi.

Saintes Maries de Mer le esperaba el día 5 de agosto, toreando una corrida con los hierros de Blohorn y Tardieu. Especialmente caló hondo en el público que aquel día acudió a la plaza con su segundo, un ejemplar al que le cortó las dos orejas y con el que volvió a dejar otra gran imagen.

Silenciado resultó una lluviosa tarde del 11 de agosto en la feria de Huesca, un festejo de Adolfo Martín con el que de nuevo demostró la gesta y gesto de su carrera en cuanto a la diversidad de encastes se refiere. No pudo hacer nada más que justificarse.

Su cita en la feria de Béziers este año fue el 12 de agosto, para estoquear una corrida de Núñez del Cuvillo de la que de nuevo sacó todo lo que tenía para pasear una oreja de cada uno de sus enemigos. Nuevo triunfo en aquella bella plaza y con aquella afición entendida.

CRÓNICA ENCERRONA DAX

Juan Bautista contra Juan Bautista. Un reto contra sí mismo. El diestro francés volvió a lidiar en solitario esta temporada seis toros de distintas ganaderías y encastes. Fue el 14 de agosto en la plaza de toros de Dax, en lo que se presentó como uno de los grandes acontecimientos de la temporada. Y lo fue.

El diestro se encerraba en solitario por sexta ocasión en su carrera frente a seis ejemplares de distintos hierros, revistiéndose el festejo con la categoría propia de un evento de esta entidad.

Y vino aquel día a representar un nuevo paso adelante de Juan Bautista en su carrera, tras su arrolladora temporada 2017, en la que se proclamó triunfador de las citas más importantes del curso en Francia y firmó obras para la historia a lo largo de toda la campaña.

Hacía 19 años que ningún torero asume el compromiso de encerrarse en solitario Dax. El último en hacerlo fue Enrique Ponce en 1999 y con anterioridad, únicamente Paquirri en 1984 y José Miguel Arroyo ‘Joselito’ en 1993, lo habían hecho. Por lo tanto, Juan Bautista fue este 2018 el cuarto matador de toros en realizar tal gesta.

Fue la sexta ocasión en su carrera que Juan Bautista asuma un compromiso de esta importancia, la última el pasado mes de junio de 2017 de Nimes, en lo que representó una de las tardes más memorables que ha vivido el Coliseo en su historia. Hasta la fecha, Juan Bautista había toreado un total de 12 ocasiones en Dax, un escenario donde ha cortado 16 orejas.

Cuatro orejas y una tarde grande dejó Juan Bautista en su encerrona con toros de Victorino, Pedraza, Jandilla, Montalvo, La Quinta y La Dehesilla. Una corrida que llenó el galo de No Hay Billetes.

Tras la encerrona de Dax en la que Bautista dio la cara con creces, Bayona sería su siguiente parada en plena Feria del Atlántico. Aquel día, le hizo frente a un encierro de Antonio Bañuelos que fue deslucido y con el que solamente pudo justificarse. Su segunda tarde en el abono acaecería el día 2 de septiembre, también con un lote santacolomeño de La Quinta muy a la contra. Sin opciones algunas.

La Feria de Nuestra Señora de San Lorenzo vallisoletana también vería el toreo de Juan Bautista el día 5 de septiembre. En un tarde en la que se lidió una extraordinaria corrida de El Pilar, el torero de Arles anduvo pleno en su lote, al que le cortó una oreja a cada uno de sus toros para irse en volandas junto a Emilio de Justo. Tarde de toreo grande de Juan y expresión magistral del galo.

Precedería a otro de sus grandes triunfos en su temporada, el de Arles. Ya había salido en volandas en el mes de marzo en la feria de Pascua, pero de nuevo se volvieron a conjugar todos los ingredientes para ofrecer una tarde para el recuerdo de los presentes. Toreo encajado, firmeza, expresión, compás en cada uno de sus muletazos frente a los oponentes serísimos de Victoriano del Río y triunfo en casa. Profeta en su tierra con tres orejas.

La feria de la localidad ciudadrealeña de Almodóvar del Campo también vio el momento Bautista, ahora con una corrida de Francisco Galache con la que salió a hombros en la primera del abono manchego. Fue el 14 de septiembre. Al día siguiente, Aranda de Duero también disfrutó del concepto de Bautista y dos orejas paseó de su segundo de Victoriano del Río aquella tarde. Precedería a su otra gran cita del final de temporada, la del mes de septiembre en Nimes.

CRÓNICA NIMES 

Y llegó Nimes, donde volvió a bautizarse en pelo Juan, algunos años después, con el poso ganado y la ambición más mermada que la del imberbe gozalón que conocía la vida porque hasta de albañil había currado.

De poner ladrillos a vivir del toro solo mediaba jugarse la vida unas cuantas veces al año. Y lo comprendió Juan, que aprendió la técnica para ganar en valor, que entrenó la expresión para que dijera más arriesgando menos y que se fue haciendo mayor para ganar en rentabilidad lo que perdía en derroches. Ese Bautista se presentó como si de la frescura novilleril se tratase en su Nimes del alma. Y toreó.

Toreó y ganó. Porque entendió Nimes que mereció la pena la entrada para salir lleno de ese coliseo milenario. Ganó el galo por soplarle verónicas cadentes y darle compás a la humillada clase que anunciaba el primero sin saber la duración. Ganó Bautista también esa batalla con el el animal, porque tuvo entre las telas a un toro bravo que asentó la vitola de este hierro a base de humillar arrancadas, volcar la cara y empujar con las puntas la tela que templaba Juan. Colocación en los cites, encaje en los embroques, suavidad en los trazos y ni un miserable enganchón.

Se descargó en los riñones el francés en tres derechazos desmayados que bautizaron al toro con toreo de paladear. Nunca faltó la exigencia, la pelea, la imposición exprimidora de la tanda perfecta y la comunión con la grada. Bautizada está Nimes con Bautista. Su plaza, aunque no sea su casa.

La plaza de toros de La Ribera de Logroño vivió la cruz de la temporada de Bautista, pues fue corneado por un serio ejemplar de Victorino Martín. A pesar de ello, se mantuvo en el ruedo Juan Bautista y logró darle muerte a su segundo ejemplar antes de pasar a la enfermería junto a su apoderado Manuel Martínez Erice para ser operado.

Reapareció en la localidad madrileña de Las Rozas doce días después, el 1 de octubre, donde hizo el paseíllo con una corrida encastadísima de Torrestrella. Se sobrepuso a la movilidad encastada que este hierro exige para pasear dos orejas de cada uno de sus ejemplares. Otro triunfo más en tarde de plena seriedad. En Zaragoza, donde terminan los toreros, finiquitó su temporada Juan Bautista, siendo cariñosamente ovacionado en su segundo de Montalvo en una de las despedidas más emotivas en el coso de la Misericordia. No hubo triunfo, pero hubo comprensión por parte del respetable y, sobre todo, reconocimiento a una carrera y a una vida dedicada al mundo del toro.

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