CULTORO TV

El año 2019 de... El Juli

Juli tuvo un 2019 coronado por su Puerta del Príncipe y en el que volvió a sellar su compromiso de máxima figura allá donde hizo el paseíllo. Antes de su encerrona en Manizales recordamos su año.
viernes, 10 de enero de 2020 · 19:09

Comenzó Julián su año en la Monumental de Manizales, alcanzando uno de los grandes triunfos de la Feria del Café y sellando de nuevo historia en Colombia, ya que paseó tres orejas. Eso fue el 12 de enero, y hasta casi un mes después no se vestiría de nuevo de torero. Fue en el mismo país, en su capital, Bogotá, donde tras la cornada del año anterior, regresó también a lo grande a la Santamaría, paseando dos orejas del sexto de Juan Bernardo Caicedo y calando de forma honda en la afición bogotana.

Tras su pequeño periplo americano, trenzaría el paseíllo en Olivenza el día 9 de marzo, tarde en la que se enfrentó a un encierro de Garcigrande del que desorejó al primero de su lote, un animal que le dejó expresar la profundidad de su toreo. No tuvo suerte en su cita en Valencia con la corrida de Victoriano del Río ni tampoco en la Magdalena castellonesa, siendo ovacionado al esfuerzo Julián el día 30 de marzo.

La tarde del 7 de abril, Juli toreó en el coso de las Cruces de Guadalajara, tarde en la que paseó una oreja al lado de Morante de la Puebla y Ángel Téllez, que tomó la alternativa, con la corrida de Domingo Hernández y Garcigrande. Esa fue la previa de su múltiple compromiso en la Real Maestranza baratillera: fue ovacionado en su primera tarde, pero aún estaba por llegar el gran pelotazo de Juli en la Feria de Abril, cortando tres orejas y saliendo por la Puerta del Príncipe.

SEVILLA, 2 DE MAYO

Imagen

Donde empieza la vida, donde empieza la libertad. Juli cruzó la Puerta del Príncipe con el reto de la inquietud personal conseguido: el de sentirse libre de su propia carrera. Tres orejas de libertad y esclavitud a partes iguales: las dos físicas de autogobierno contra un sistema contractual que no se lo ha puesto fácil en la temporada de sus veintiún años de alternativa; las dos incorpóreas –del quinto- al ganadero que desde el cielo estaba viendo un año después la gran faena  un año después del indulto. Ambas necesarias –las primeras libres por compromiso y lucha; las segundas esclavas por pacto moral- pero ambas imprescindibles en esta tarde para la historia.

Imagen

Eran las 20:17 horas de la tarde cuando el Maestro Tejera anunciaba Churumbelerías sobre el ruedo en el que Juli, diez minutos más tarde, daba vida donde a punto estuvo de perderla con uno de Victoriano del Río. Para entonces, el hombre ya había sellado el contrato con la afición que el torero había rubricado con su faena; más tarde, hizo propio el concordato por esa libertad de ser mandón en su carrera. Lo lleva consigo y así lo vio Sevilla cuando lo sintió crujirse de toreo.

Y supo esperar con ese toro quinto con temple y enaltecer al animal bajándole la mano en una primera serie que estuvo plena de hondura. Supo ralentizar el tranco y torear para una plaza entregada. El inicio sometedor, el toreo domeñador y la libertad de saberse mandón exigiendo al de Domingo por la diestra. La suavidad a la hora de embeberlo, en el segundo exacto de llevar el viaje, de conducir el trapo hasta el final de la cadera y de volver a plantear el toreo en el siguiente muletazo con la emoción a flor de piel. ¡Qué suavidad torera la de Julián! Y le respondió Sevilla.

Antes, le pegó al segundo naturales totalmente muertos, mimando la embestida con el vuelo por abajo para crujirse y saberse dueño y señor del tranco salvaje del toro. Y los redondos finales para formarle el jaleo sensacional del premio con el que empezó la tarde. Fue el cambio del ecuador muleteril el arma para templar la faena, el alma para persuadir a Sevilla y el disparo para sentirse libre en este ruedo. Y lo consiguió.

Imagen

Su segunda tarde en La Maestranza no sería tan triunfal, pues no le embistieron sus ejemplares de Domingo Hernández y solamente pudo escuchar palmas con su segundo aquel 8 de mayo. Pero recuperaría la senda del triunfo en Jerez de la Frontera, en una Feria del Caballo en la que construyó toda una sinfonía de toreo. Indultó a su segundo ejemplar de Garcigrande aquel día.

Imagen

Y de tierras jerezanas, de nuevo a Madrid, porque hizo el paseíllo el día 24 de mayo en una de las citas más esperadas en Las Ventas. No tuvo suerte con una corrida de Juan Pedro en la que tuvo que salir un sobrero de Luis Algarra que para nada ayudó al triunfo. Ganado a la contra en la única cita venteña esta temporada de Juli. Córdoba sería su siguiente tarde, festejo en el que paseó una oreja el 31 de mayo de una corrida también de Juan Pedro Domecq.

Dos días más tarde, trenzó el paseo en el Real Sitio de Aranjuez. Le hizo frente a una corrida de Jandilla ante la que pudo expresar todo lo que llevaba dentro en su tierra, ante los suyos. Cortó oreja y oreja y consiguió un nuevo triunfo.

La única cita gala de este año de Juli fue en la plaza de Istres, en la que además hizo doblete en una feria que homenajeaba a México. El primero de los días, el 14 de junio, fue ovacionado ante un lote a la contra de Zalduendo. En su segunda tarde, el día 16 de ese mes, dejó una de las actuaciones más rotundas de su año, paseando tres orejas de la corrida de Victoriano del Río y resarciéndose en sí mismo para embalar su campaña.

Imagen

El 20 de junio se vestiría de torero en Toledo, la ciudad imperial que vio cómo triunfaba de nuevo Juli paseando tres orejas del encierro de sus apoderados, del encierro de Alcurrucén. Un día más tarde iría camino de Granada para, de nuevo, salir a hombros con la corrida de Hermanos García Jiménez y Peña de Francia, de la que paseó dos orejas en la Monumental de Frascuelo.

Imagen

El día 23 de junio la cita sería en las Hogueras alicantinas, tarde en la que de nuevo selló el gran momento cortando dos orejas del último ejemplar de la tarde, con el hierro de Garcigrande. No tuvo suerte cinco días más tarde, el 28 de junio, en la plaza de toros de Las Palomas de Algeciras, donde toreó un encierro de su propia ganadería, El Freixo, con el que fue ovacionado.

Imagen

Hasta Zamora viajaría aquella noche, la del 29 de junio, para tomar parte en una tarde en la que de nuevo salió en volandas con cuatro orejas ante un toro de Daniel Ruiz y otro de Virgen María. Pamplona sería su siguiente cita, tarde en la que de nuevo expresó la gran conexión existente con la afición navarra y paseó una oreja de su segundo toro de Victoriano del Río, con el que destacó especialmente al natural, mano más brillante del festejo.

Diez días casi estaría sin vestirse de luces, haciendo ya el paseíllo en su siguiente cita, la de Roquetas de Mar. Fue la tarde del 21 de julio, en la que fue silenciado con un nulo lote de Alcurrucén. Una oreja paseó de la corrida de Domingo Hernández y Garcigrande en su cita en la feria de Santiago de Santander la tarde del 25 de julio, Día del patrón, y hasta la Feria de Colombinas de Huelva se trasladaría él junto a su cuadrilla para tomar parte en el festejo del 2 de agosto, en el que la corrida de Torrealta no ayudó nada.

Otra de las citas más emotivas del año fue la del Coliseo Balear, puesto que significaba la vuelta de las corridas de toros al coso, festejo en el que respondió con un auténtico entradón la afición. Una oreja paseó Juli de su segundo toro, de Juan Pedro Domecq. Dos días más tarde hizo miles de kilómetros para estar presente en la plaza de toros de Pontevedra, inmersa en plena Feria de la Peregrina. Ovacionado salió con un nulo lote de Alcurrucén, pero sin duda que le estaba esperando la otra gran tarde de su temporada: la de Illumbe.

SAN SEBASTIÁN, 15 DE AGOSTO

Imagen

Un tipo con dos décadas de gobierno absoluto no tiene necesidad alguna de demostrar nada a nadie. Uno que se sabe historia en este espectáculo de vida no tiene porqué exponer el final de su campaña al juicio de los custodios de la fe. Pero, tal vez porque no lo precisa, a un tipo como Julián le excita sobremanera examinar su propia verdad de cuando en vez. Para ver si sigue siendo tan absoluta como siempre. Y debió parecerle atractiva la idea a la parroquia pagana, porque lo hizo en otra plaza de primera en pleno verano: Illumbe.

Allí donde le había sobado el pelo a José Tomás tres años antes. Allí donde sale el toro serio, donde los rizos azuzan en pleno estío, donde el Norte es mucho Norte. Ahí Julián conquistó al tendido una vez más. El Juli, torero de época, de los que no pasan de moda, de los que siguen llenando con su presencia cada escenario… y que ese día reventó Illumbe. Qué forma de irrumpir y de torear en una tarde.

"Orgullito" se llamaba el segundo, primero del lote de El Juli, al que el madrileño llevó templado y con gusto a pesar de la falta de entrega de un animal que sí, fue noble, pero que no quiso nunca darse por entero a la labor del matador. Estocada entera y oreja de Juli, que se inventó literalmente una faena de premio ante la afición vasca. Extraordinario El Juli en el quinto, toro al que desorejó. Fue un toro de Domingo Hernández que empujó en el caballo y al que Julián supo administrar tiempos, terrenos, telas y trazos para hacer de él el gran animal que finalmente fue ovacionado. Firme Julián, con la misma cabeza despejada que siempre, logró momentos cumbres por ambos lados, quietísimo siempre, y aprovechando la nobleza del animal charro. Dos orejas más tras estoconazo en una tarde para el recuerdo de la afición norteña. 

Tras ese apoteósico triunfo en Illumbe, de nuevo vería la afición salir a hombros a Juli en este caso en la Feria del Prado de Ciudad Real, cita en la que el madrileño salió en volandas tras desorejar a su segundo toro de Daniel Ruiz. No dejaría la enorme racha, puesto que un día después en la Feria de Begoña de Gijón también salió a hombros Juli tras pechar con un desigual lote de José Vázquez, desorejando al segundo.

 

Otra cita de primera categoría le esperaba a Juli, la de Málaga. No tuvo suerte con la corrida que le tocó en aquella jornada, siendo ovacionado al esfuerzo. Y de plaza de primera, a plaza de primera: doble actuación en el coso de Vista Alegre de Bilbao. En la primera de ellas, la del 21 de agosto, trenzó el paseíllo con un encierro de Victoriano del Río para pasear oreja del segundo de sus toros; en la segunda de las citas, un día más tarde, paseó de nuevo una oreja ante su primer ejemplar de Domingo Hernández. Positivo paso por la arena tiznada del Botxo.

No dejaría esta temporada tampoco de pasar por otra de las plazas emblemáticas de una temporada, la de El Puerto de Santa María. Aquel 23 de agosto fue ovacionado con su lote de Domingo Hernández. Y el día 26 del mismo mes, no tuvo suerte con su lote de Parladé en la Feria de los Remedios de Colmenar Viejo.

Cuenca sería su siguiente tarde, festejo en el que paseó una oreja el día 28 de agosto en el cierre de San Julián con una corrida de José Vázquez. Cuatro días más tarde de nuevo paseó premio en la Feria de San Antolín de Palencia, cita en la que se lidiaron toros de Zalduendo.

Otro de los grandes compromisos del mes de septiembre fue el de Albacete, donde toreó el día 10 de septiembre. Fue una corrida de Daniel Ruiz con la que fue ovacionado. No pasó en blanco la tarde de Valladolid, en la feria de Nuestra Señora de San Lorenzo. Fue el día 12 de septiembre, en el que toreó una corrida de Garcigrande a la que le paseó una oreja.

Imagen

No dejó Castilla Julián, porque el día 14 de septiembre viviría otra de las grandes citas de su temporada: la de la Feria de Salamanca. En La Glorieta, la plaza que a tantas figuras del toreo ha visto pasar, selló Juli una tarde de figura de época, paseando cuatro orejas al calor y cariño de la afición charra, conquistando los tendidos castellanos y mostrando la verdad de su toreo ante la joven afición que llenaba la plaza. Todo un clamor.

No fue igual la tarde de La Condomina murciana, puesto que no funcionó el lote de Daniel Ruiz para Juli. Tampoco lo hizo la corrida de Victoriano del Río el 24 de septiembre en Logroño y, para coronar la mala racha con los lotes, llegaron las citas de Sevilla –donde además fue cogido por su segundo toro- y La Misericordia zaragozana, donde trenzó de forma doble el paseíllo.

Aun así, la afición ha vivido enormes tardes este 2020 con El Juli, coronadas por cosos como La Maestranza en la feria de Abril, Salamanca, Bilbao o San Sebastián.

Comentarios