LA CRÓNICA DE MADRID

Un siglo después

Rufo salió a ser el dios de la tarde o hundirse en el dolor del hule. Y le salió la segunda cara de la moneda que el aire de Madrid balanceó.
viernes, 27 de septiembre de 2019 · 22:46

JAVIER FERNÁNDEZ-CABALLERO / FOTOS: LUIS SÁNCHEZ OLMEDO

Un siglo después. 99 años y cinco meses habían de pasar para que germinase en Talavera la sangre con la que el Rey de los Toreros regase esa tierra. Un siglo de avatares dorados, plateados, trágicos y gloriosos en la tauromaquia manchega: Domingo, los Lozano, Eugenio, Lorenzo… Rufo.

Porque hoy, en el siglo en el que o vas a los leones o no toreas, es un auténtico milagro que salgan sucesos como el de Tomás. Y hacía casi un lustro desde que la maldición no se rompía en esta plaza desde aquel abril en el que un Roca Rey con las carnes abiertas atravesaba el umbral de la Puerta Grande venteña.

Tomás ha roto la maldición. Ha sido el fruto talaverano de la sangre que Gelves vertió en La Caprichosa. Ha hecho que en el 2019 -en el que la falta de preparación de los jóvenes que salen a debutar en la primera plaza del mundo es el pan diario- Madrid viese a un tío cortar dos orejas y dar tres vueltas al ruedo. Porque salió a ser el dios de la tarde o hundirse en el dolor del hule. Y le salió la segunda cara de la moneda que el aire de Madrid balanceó.  

Rufo sabía que tenía en la mano esa misma moneda cuando le hundió al tercero los trazos el toledano, que vio pronto que era el pitón del novillo y aprovechó la condición de éste por ese lado. Firme también a diestras, se fue acoplando mejor por ese lado en los últimos compases de la labor antes que de inicio. Emocionante el final por doblones y un bello desdén antes de la estocada tendida y la primera oreja.

Lo de su segundo fue una auténtica explosión: emoción en varas, nuevo duelo de quites y, quizá, el brindis más emocionante de la temporada en Madrid, a Florito. Aprovechó la emotividad del animal para torear por ambas manos como sueña: arrancada de lejos del “gallardo” y mano bajísima del talaverano reventando esta plaza. Todo un suceso. Estocada que hizo efecto y nueva oreja con dos vueltas que le abría la Puerta Grande.

El otro suceso silencioso de la tarde fue el quite de Fernando Plaza al segundo: ¡Qué monumento a la gaonera! ¡Qué explosión de quietud! ¡Qué forma de torear por la espalda! ¡Qué entrega en cuatro lances tan llenos de verdad! Lástima que ese animal se le viniese abajo enseguida y que el sexto tampoco le valiese… porque las diabluras por detrás y por delante que le sopló en el final de su faena fueron de auténtico alboroto.

A El Rafi le queda aún para estar cuajado, pero no se va la plaza de lugar. Un mismo ruedo que ha visto cómo Tomás Rufo, fruto de la sangre que en su tierra vertió Joselito, era el suceso novilleril de la temporada en Madrid.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Las Ventas. Primera de la feria de Otoño. Novillada picada. Dos tercios de entrada. 

Aplomado el primero. Calidad a menos del aplaudido segundo. Aplomadísimo y muy deslucido el tercero. Manso de libro el cuarto. Bravo y emotivo el quinto, ovacionado en el arrastre. Muy deslucido el sexto.

Novillos de Fuente Ymbro.

El Rafi, silencio y silencio. 

Tomás Rufo, oreja y oreja con dos vueltas al ruedo. 

Fernando Plaza, silencio y ovación. 

INCIDENCIAS: Fue aplaudido Manuel Sayago tras el tercio de varas al quinto y, en ese novillo, saludaron en banderillas Rafael González y Fernando Sánchez.

 

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