LA CRÓNICA DE CASTELLÓN

Disparar con cartucho mojado

Talavante sale en hombros tras cortar una oreja a cada toro de Zalduendo; Cayetano saluda ovaciones y El Fandi se tropieza con la falta de raza de un encierro para olvidar
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domingo, 06 de marzo de 2016 · 20:45

MARCO A. HIERRO / FOTOGALERÍA: LUIS SÁNCHEZ OLMEDO

A nadie le gusta ver que el cartucho está mojado cuando tiene ganas de que le vean disparar. Máxime cuando encadenas dos cacerías para comenzar temporada donde las piezas cuentan, donde hay que estar. Las cobró Talavante en Castellón por su buena puntería tras buscar en la canana la solución secadora para tirar sin error.

Cierto es que se afogonan los tiros cuando la pólvora que cuenta tiene mojado el cartón, pero no lo es menos a estas alturas que debe mirar el cazador por el mejor material para derribar piezas. No lo fue en absoluto una corrida de Zalduendo bobalicona y sin raza en la que sólo el volumen del sexto recordó vagamente a un toro. Volumen digo, que no cara, porque hace ya mucho tiempo que no le pastan en casa los que levanten temor.

Mucho menos a un Talavante fino y metido que vino a disparar con fe y se llevó todo el mérito. Todo lo tuvo que hacer él desde que se echó la escopeta a la cara. O los trastos, que vienen a ser lo mismo en un ruedo a medio vestir. Supuró temple con la atolondrada movilidad de su primero, cuya pólvora mojada le había dejado una coz al penco que lo quiso herir. Lo supuró, y no era fácil con la liebre repetidora y molesta de cara suelta y muy arriba que vino a parecer poco para el majestuoso cazador. Compuso y lidió con inteligencia pero sin caer en el error de apretarle las orejas, porque quería triunfo y no pena, que hubiera sido lo más lógico que se sintiese por el bicho de haberle exigido emoción.

Emoción, que es lo que le falta a Zalduendo, porque la obediencia pasadora del quinto lejos está de ser materia prima para que Alejandro dispare. Puede apuntar y hasta hacer presa, pero no reventar tendidos, aunque su desorbitada clase le baste y le sobre a Alejandro para emerger sobre el toro. Ahí surgió en Alejandro vertical, desmayado en ocasiones, que ofreció distancia con buen tino y sólo se vio contrariado por la falta de fondo del Zalduendo. Muy despacio le dibujó naturales, que tomó el bicho humillado pero sin la raza suficiente como para no protestar y empujar la tela. Poco enemigo el Zalduendo para un Talavante en gracia.

No la tuvo El Fandi para tener dos disparos en la recámara de hoy, porque se partió una pata el mansurrón cuarto cuando le había clavado tres pares de solvencia y vibración. Pronto acabó la montería de un granadino capaz, poco acostumbrado al vacío, pero con la pólvora mojada poco se puede rascar en ausencia de emoción. El primero ni vergüenza tuvo para disculpar su ausencia.

La quiso poner Cayetano con el empaque en la mano, la figura muy compuesta y dificultad por momentos para ajustar su diapasón. Saca más los brazos con el capote, busca la torería y se entretiene en detalles, pero sufre más de un destemple que desluce la ligazón. Le pasó con el tercero, con el que anduvo más vistoso que templado, más vertical que derecho, pero con la entrega suficiente para haberle cortado una oreja al desrazado sin gracia de haberle funcionado el arma con un tino algo mejor. Parecido ocurrió con el sexto, donde dejó los doblones de un inicio genuflexo para lucir la figura en busca de premio mayor. Con los dos se le fue el tiro, y lleva tiempo sin disarar con ritmo para encontrar puntería cuando el cartucho se mojó.

Mojado estaba el cartón de los cartuchos toreros por la raza de una zalduendada mentada por incomparecencia, y no estamos hoy para bromas si buscamos más verdad. Miedo, y no lástima, ha de dar una corrida, y esta que cerró feria sólo sirvió para cabrear.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Castellón. Última de la Feria de la Magdalena. Corrida de toros. Más de media plaza.

Seis toros de Zalduendo, muy justos de trapío y sin raza en general. Inválido y bobalicón el desrazado primero; de atolondrada movilidad sin clase ni humillación el segundo; pasador sin gracia ni raza el tercero;  se partió una pata en banderillas el mansurrón cuarto; pasador sin fondo ni raza el quinto; noble y repetidor el sexto. 

David Fandila "El Fandi” (nazareno y oro): silencio y ovación.

Alejandro Talavante (gris perla y oro) oreja y oreja.

Cayetano Rivera (blanco y plata): ovación y silencio. 

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