LA PREVIA DE SEVILLA

El dueño y los contestatarios

Morante de la Puebla, Miguel Ángel Perera y Javier Jiménez se enfrentarán a la corrida de Hermanos García Jiménez
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martes, 02 de mayo de 2017 · 00:00

MARCO A. HIERRO

El nuevo paso de cuatro tardes de Morante en abril cumple hoy su penúltimo capítulo con  la corrida de García Jiménez, cuyo eco del pasado San Miguel sigue trayendo a la memoria dos grandes toros en manos de Castella y Manzanares. José Antonio es el amo de la barraca en la que no ha pasado nada hasta ahora. A una tarde y a que pasen cosas vienen Miguel Ángel Perera y Javier Jiménez, dos contestatarios de distinto carácter, condición y modus operandi.

 

MORANTE DE LA PUEBLA

Nada más que pinceladas sueltas ha dejado hasta el momento Morante de la Puebla en otra Feria de Abril con su nombre escrito cuatro tardes. Parece escaso el bagaje del sevillano en la que llama su plaza, si bien hoy escribe el penúltimo capítulo de la película de esta primavera. Y será con la corrida de Hermanos García Jiménez, rivales profesionales de la casa que apodera al de La Puebla.

No hay actuaciones estelares del sevillano esta temporada, centrado como está en su compromiso de La Maestranza, y sólo su presencia en Madrid, en la Corrida de la Cultura, supone -de momento- un compromiso serio para él. Morante es Morante...

 

MIGUEL ÁNGEL PERERA

A estas alturas de la película, Miguel Ángel Perera se ha convertido en el primero de los contestatarios a un sistema en el que la independencia se paga muy cara -cada vez más-. Está montado el chiringo para que el flujo de poder y de parné vaya cambiando de manos dentro de las mismas casa, y la apariencia de tipo enfadado con cuanto le rodea se la otorga a Perera su permanente estado de 'prevengan'.

Porque lo cierto es que no se puede permitir el extremeño ni un resbalón en un camino que no le ponen nada fácil para mantener el estatus de figura que tanto le ha costado lograr primero y sustentar después. Una tarde hizo el paseo el pasado año después de quedarse fuera de las primeras ferias sin que nadie preguntase por él, tuvo que nadar a contracorriente y contestar cual adolescente rebelado a un tinglado que siempre intenta ponerle la zancadilla.

Las armas para hacerle frente siempre han sido las mismas; temple, técnica, seguridad, aplomo y quietud. Cierto es que en ocasiones la recia seriedad de Miguel Ángel lo aleja un poco del tendido, pero su tremenda capacidad para pisar los terrenos del toro, para plantar ese espigado poste sin enmendar postura y hacerse con todas las voluntades existentes en la plaza siguen manteniendo su prestigio y su caché. Porque se lo gana. Es especialista en dar la impresión de fácil a un toreo complicado y exigente cuya templada caricia mitiga en la apariencia. Perera es, seguramente, la más pura expresión de la técnica del toreo.

Y hoy tiene una bala en La Maestranza para disparar contra el sistema que pone palos entre sus ruedas.

 

JAVIER JIMÉNEZ

El segundo local del cartel también es contestatario, porque ha reivindicado sitio y estatus en cada plaza que ha pisado cuando le han dado la oportunidad. Incluso cuenta con una corriente a favor de aficionados que ven en él una nueva bandera a la que llamar patria, a pesar de que su concepto no sea tan sevillano como el de otros paisanos suyos y su valerosa regularidad le ponga más fáciles las cosas.

Javier Jiménez y su puerta grande madrileña del pasado año se han abierto camino entre un sector de la prensa -al que ha dado motivos para ponerse de su parte- y el alma de Simón Casas, que ha visto la rentabilidad en este rubio torero que sabe exponer hasta recordarnos los riesgos que tiene el toreo, pero también pegarle muletazos -al menos intentarlo siempre- al que salga por el portón.

Ha sabido rentabilizar esa salida en hombros, pero también su sinceridad y su raza en la tarde de Pamplona, sus dos actuaciones serias e ilusionantes en Sevilla, donde paseó una oreja, y su empeño en ganarse el corazón de Zaragoza a base de sangre. Pero fueron sólo 11 paseíllos, 7 de ellos en plazas de primera categoría, con 13 orejas cortadas y un toro devuelto al corral después de los tres avisos. Hace ruido su nombre, que estará en la tradicional Corrida de la Prensa de Madrid, pero debe refrendar aún la esperanza depositada en él, porque la oreja que este año pudo haber cortado en Valencia finalmente no llegó a su esportón, y su actuación fue muy distinta con su primero que con su segundo.

Sin embargo, tiene sus armas; un gran corazón para no pasar fatigas cuando hay que tirar de bragueta, una fe ciega en sus posibilidades -que le da aún más valor- y la frescura de un tío que afronta cada embroque sabiendo que no tiene nada que perder. Es, además, un tipo que cae simpático, lo que no es menos importante cuando se sabe alargar los trazos tirando de muñeca como lo hace él, porque se le piden mejor los trofeos a un tío que te cae bien.

 

HERMANOS GARCÍA JIMÉNEZ

El hierro de la Casa Matilla es uno de los fijos en Sevilla desde hace años y en ello tendrá que ver -no lo dudo- el poder de Toño en el actual sistema, pero también los buenos resultados de una divisa que vivió el pasado año una temporada especialmente exitosa. La buena corrida que echó en San Miguel, en este mismo ruedo, y a la que Castella y Manzanares le cortaron las orejas, hace que sea uno de los hierros más apetecidos por las figuras.

En la actual temporada sólo ha lidiado un encierro. Fue en Arles, donde no estaba presente desde hacía quince años y donde echó un gran toro que cayó en las manos de Juan Bautista para cortarle las dos orejas. Otra cortó Roca Rey en esa misma corrida.

La vacada charra lleva sangre Domecq procedente de dos de sus ramas, porque son Jandilla y Juan Pedro las sangres que confluyen para dar los resultados a un hierro que luce con sus actuales señas y propietarios desde 1987. Hoy volverá a pasar otro examen en el Baratillo.

 

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