LA PREVIA DE SEVILLA

La última bala para todos

Cuarta tarde para Morante y segunda para Talavante, que comparten cartel con David Mora para despachar un encierro de Cuvillo
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jueves, 04 de mayo de 2017 · 00:00

MARCO A. HIERRO / ILUSTRACIONES: JUAN iRANZO

Es la última vez en esta feria que los actuantes de hoy pisarán el nuevo albero. Es la cuarta para Morante, la segunda para Talavante y Cuvillo y la primera y única para David Mora, que no por ello tendrá menos ambición de triunfar en esta plaza. Es -o debería ser- una tarde a cara de perro con una buena entrada en el tendido.

 

MORANTE DE LA PUEBLA

A José Antonio no le quedan más balas en este abril que ya se le ha hecho mayo. Sólo queda la de Cuvillo, la segunda de las cuatro, porque es el único matador que se anuncia con las dos del hierro gaditano. Y aún no ha pasado nada en una feria donde no se llenó la plaza en su última comparecencia -condición que suelen poner las empresas a quien pretenda exigir-.

Sin embargo, Morante es capaz de sacar de la chistera el conejo más insospechado. Ya lo hizo el año pasado, del que aún permanece en la retina aquella media verónica con la muleta cuyo cáncamo acababa de ser destrozado por un derrote del animal. Esos detalles son muy morantianos, pero también los de tirar las tres cartas. Y no se lo debería poder permitir el de La Puebla, si quiere seguir viendo cómo los aficionados hacen kilómetros por verlo.

Por eso hoy, la última tarde ante su gente hasta que lleguen los finales del verano por San Miguel, está el genio obligado a trabajar su magia.

 

ALEJANDRO TALAVANTE

El renovado Talavante, que ayer presentaba su nueva imagen gráfica en las RRSS, cumplirá esta tarde su segundo y último paseíllo en La Maestranza en este ciclo abrileño. Pero su paso, pese a los dos silencios que se llevó con la de Garcigrande, no ha sido -ni mucho menos- para pasar desapercibido. Sí querrá dejar su huella en una plaza que significa para él mucho más que un coso de primera. El toreo se sueña en Sevilla, y Alejandro es de los que aún lo sueña, porque tiene que trabajarlo en su cabeza.

Más vertical, menos envarado, más centrado en lo que busca y menos pendiente de inspiraciones artificiales, la puesta en escena de Talavante llega mucho al que paga la entrada, y la verdad con que anda desde el pasado año lo está convirtiendo en el hombre de la temporada. Y eso que todavía no ha hecho más que empezar. Porque ahora le importa menos a Alejandro el triunfo y se ha vuelto un adicto de la búsqueda del toreo. Y como capacidad para hacerlo no le falta, llega con mucha más facilidad al corazón y a la barriga de cuantos aún se emocionan con un muletazo.

Si a todo esto le unimos que hasta en el semblante se le atisba este año el deseo de competitividad, el extremeño es, hoy por hoy, quien mejor interpreta el toreo de cuantos pueblan el escalafón. Pero eso hay que refrendarlo todos los días. Y, a ser posible, rubricarlo con la espada, su principal fantasma.

DAVID MORA

A David Mora le debe extrañar que por fin una empresa lo haya tratado como el triunfador del pasado San Isidro -la faena de Manzanares fue en Beneficencia y, por tanto, fuera de abono-, que lo suyo le ha costado. Ya no reaparece de la terrible cornada que le mantenido dos años en el dique seco. Ya no habrá ovación alguna cuando rompa el paseíllo, pero sí dos toros de Cuvillo con dos figuras flanqueándolo al trenzar el paseíllo.

Aquel célebre percance mermó -y mucho- las facultades de Mora, que tuvo que cambiar incluso su manera de torear para volverse más vertical, más desmayado, disfrutando mucho más de cada cosa que intenta. 

NÚÑEZ DEL CUVILLO

 

Al hierro de Núñez del Cuvillo tan sólo le puede quedar una espina clavada del 2016: no haber podido lidiar la corrida completa en Madrid. Por lo demás, fue una temporada de auténtica excelencia destacando una tarde, la de Jerez, y un toro, el último de la temporada en Zaragoza. En medio, el gran "Cacareo” de Alicante o corridas completas como las de Albacete. Ahora se enfrenta a Sevilla, puerto de primera. Hace dos semanas, además, lidió sin demasiada suerte en la Real Maestranza en pleno Domingo de Resurrección.

Lo hace después de un invierno en el que las inclemencias meteorológicas han marcado el devenir de un hierro que vio cómo cincuenta vacas morían ahogadas en "El Grullo”. Valencia, tras una corrida en Olivenza sin tanta rotundidad como la de 2016 pero con toros de importancia, fue pieza clave en el puzzle de su campaña en el mes de marzo. Ahora Sevilla llega.

 

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