LA PREVIA DE SEVILLA

La adicción a romper Sevilla

Padilla, Ferrera y López Simón cumplen con su segunda tarde cada uno con el hierro que más regularidad ha tenido en Sevilla en los últimos años, El Pilar
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sábado, 06 de mayo de 2017 · 00:00

MARCO A. HIERRO / ILUSTRACIONES: JUAN IRANZO

Los tres toreros anunciados saben lo que es que Sevilla se les entregue en el medio de una faena. Y los tres, sin embargo, han obtenido resultados esta feria menores de lo expuesto con las telas. Y es esa adicción a romper Sevilla lo que mueve a los toreros. Y a los anunciados hoy más aún, porque es su segundo paseíllo y último en esta feria. Y será con la corrida de El Pilar, uno de los hierros con más regularidad en el Baratillo de las dos últimas décadas.

 

JUAN JOSÉ PADILLA

El Ciclón jerezano hace su seundo y último paseíllo en esta feria con la impresión de haber recibido un mangazo monumental en el compromiso anterior, con la corrida de Jandilla y con dos de los toros buenos que han salido en esta feria. Con ellos se le entregó La Maestranza a uno de los toreros más queridos en esta plaza, donde siempre viene a intentar el toreo tal como él lo sueña.

La trayectoria de Juan José Padilla es indiscutible por todo y por todos. Aunque su toreo no haya calado en la ortodoxia de ciertas Ferias, sí que ha sabido congeniar perfectamente a lo largo de su trayectoria el amor por el pópulo que lo mantiene vivo y el contento con el aficionado más exigente que pide más de él. Antes del percance de Zaragoza con las duras y tras éste en puestos más reconocidos en los carteles, el jerezano sabe que se juega mucho siempre en la primera plaza de Andalucía.


 

ANTONIO FERRERA

El extremeño ha visto cómo se hablaba de él y de su faena a Platino durante toda la semana por las calles de Sevilla y en la globalidad de La Red. Medios de comunicación y aficionados han calificado de corto el premio de la oreja recibida en aquella ocasión y esta es una tarde extraordinaria para enmendar ese hecho. Y la corrida de El Pilar, en Sevilla, es la propicia.

Han sido casi dos años en el dique seco y ha regresado Ferrera con el recordado "decíamos ayer" que utilizó Fray Luis de León. Torero de raza el extremeño de Ibiza, ha logrado ir evolucionando su manera de torear y acoplarla a la madurez que va alcanzando. Sin perder identidad en esa forma peculiar de lidiar y de banderillear, con ese saltito en la cara que supone su sello particular, Antonio ha sabido cambiar el comerse el toreo a dentelladas por paladear lo bueno con mucha más calma, con serenidad y con poso.

Hoy, además, tendrá a la plaza a su favor.

 

LÓPEZ SIMÓN

Alberto López Simón quiso mostrar, en su primera tarde, un concepto distinto y más evolucionado en su forma de torear, pero no terminó su empeño de conseguir el objetivo. Tal vez porque acortó las distancias y se metió entre los pitones tal vez demasiado rápido. Más vertical, más templado, más despacio en los trazos y en los ademanes y más natural en el fondo mientras fluyó el toreo. Quiere evolucionar hacia el toreo que siente, haciendo virtud de cuanto le vienen a recordar sus fantasmas. 

Fue el torero que abrió la lata de la revolución hace dos temporadas, con tres puertas grandes consecutivas en Madrid que amplió el pasado año con una más en la corrida de Beneficencia. Sencillo y espiritual, López Simón trajo una bocanada de aire fresco a la fiesta, además de la exigencia a las figuras de la apertura de carteles, lo que subrayó con sus propios triunfos incontestables. No fue, sin embargo, el año 2016 el mejor de su Tauromaquia, aunque sí de su cartera. Y esa pasa siempre por superar carteles como el de hoy.

La tarde de hoy servirá para evaluar el torero que se encuentra quien acuda a la plaza. 

 

EL PILAR

El hierro salmantino es uno de los que más toros buenos han echado al ruedo de La Maestranza en los últimos años. En la mente de todos están los Niñitos, Bilaneros y Guajiros que han escrito casi el mito de la vacada de Moisés Fraile. Hasta el punto de que es posible que sea la ganadería a elegir en Sevilla, pero no es fácil cuajar el toro que busca Moisés.

Porque la excelencia en el toro exige un animal que embista despacio, y eso casa mal con la exigencia de algunos públicos de que el toro corra mucho. La humillación la entrega y la clase complementan la lentitud en la embestida, y para cuajar ese tipo de animal hay que ser un superclase. Aunque en algunos tendidos se confunda la lentitud con la falta de fuerza o de raza.

La Maestranza es la plaza que obsesiona a Moisés Fraile y el día llega de nuevo hoy. 

 

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