LA PREVIA DE SEVILLA

Con el ánimo picado

Sebastián Castella, José María Manzanares y Alejandro Talavante lidiarán un encierro de Núñez del Cuvillo
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martes, 17 de abril de 2018 · 00:00

MARCO A. HIERRO / ILUSTRACIONES: JUAN IRANZO

Llegar a Sevilla y hacer el paseíllo en La Maestranza el día después de que se haya indultado un toro no debe de ser nada fácil. Los días después de que se haya producido un hecho excepcional suele quedarse en el ambiente un hueco de resaca que aplana el ánimo en el tendido. Sin embargo, cuando llegan tres figuras a torear y una de ellas estuvo ayer también viendo el panorama, trerán -seguro- el ánimo muy picado, porque no alcanzaron este estatus dejándose ganar en nada.

SEBASTIÁN CASTELLA

No lo hizo un Sebastián Castella que cumple hoy su único compromiso en esta Feria de Abril y que llega después de haber indultado un toro el pasado sábado en Morelia. Y se encuentra con otro indulto en la plaza donde tiene previsto reeditar éxitos como el del año 2016, aquella tarde de San Miguel. Lógicamente, llegará a revientacalderas.

La suerte del galo en las doce corridas de toros que lleva toreadas hasta la fecha en 2018 ha sido común, siendo regular en el triunfo y a más en su crecimiento, con el único accidente de los tres avisos en Castellón. Para Sebastián, que vive en Sevilla, todo cambia cuando llega a La Maestranza, y hasta su semblante es otro. Llega, además, con una de sus ganaderías predilectas, que también lo es de esta plaza, Núñez del Cuvillo.

El valor del francés está fuera de toda duda, igual que su capacidad para imponerse a los toros, por muy áspero que sea su fondo. Sin embargo, su sentido natural del temple y su perfecta colocación le han llevado a ser uno de los toreros que mejor interpreta cuando se alía con la suavidad. La madurez que le dan sus casi dos décadas de alternativa es una garantía de ver siempre cosas atractivas.

JOSÉ MARÍA MANZANARES

A José María Manzanares se le asociará por siempre jamás con el ruedo de La Maestranza, la plaza que mejor ha sentido y ha entendido su forma de interpretar el toreo. El torero dinástico es el consentido de esta plaza, él lo sabe y lo fomenta y suele responder con calidad a las calidad que se le demanda desde el tendido. Porque la tiene. A pesar de que su actuación el Domingo de Resurrección sólo diera para saludar una ovación.

De todas las figuras que hoy en día se anuncian en los carteles es Josemari, tal vez, quien menos responda -junto con Morante- a la tiranía del resultado, porque si los toreros alcanzan su caché según llenen las plazas, Manzanares es -o debería ser- el más caro. Tiene un carisma especial, llega al gran público y tiene planta para ser héroe popular, además de héroe de luces, lo que lo convierte -comercialmente hablando- en un producto sensacional para vender entradas.

Pero, además, se trata de uno de los toreros que mejor reflejan y plasman un concepto concreto de torear, basado en el empaque, la elegancia, el temple y sobre todo un manejo de los vuelos como hay pocos hoy por hoy. Josemari es un prestidigitador de los flecos, por eso es capaz de embarcar y soltar con una precisión que le hace estar siempre bien colocado para ligar el siguiente muletazo. Y Sevilla lo sabe. Y Cuvillo -que se acuerda de Arrojado y su indulto en este ruedo en manos de Manzanares- también.

ALEJANDRO TALAVANTE

Última bala para Alejandro Talavante en esta Feria, y la machada de El Juli ha dejado en premio menor esa oreja paseada la tarde del viernes. Ayer estaba en el ruedo y no tuvo la suerte de su compañero, por lo que querrá aprovechar esa última baza que le queda para alcanzar un triunfo rotundo.

A su subrayada y bien ponderada espontaneidad hay que añadirle unas dosis generosas de entrenada frescura y perfectamente estudiada improvisación. Todo ello hace que sea capaz de cortar trofeos con tres o cuatro muletazos, porque son tan buenos que se hacen imposibles de dejar sin premio. Esa es la baza más importante de un torero que guarda siempre el secreto de su inmediata conexión con el público, lo cual es contradictorio, dada su timidez y su permanente eludir el contacto con la gente.

Llega a Sevilla después de triunfar con rotundidad en Olivenza y Castellón, pero también después de que no pasase nada en su tarde valenciana. Garcigrande es una ganadería que le ha reportado muchas faenas de reconocimiento y triunfo. Será el material que tenga para su última bala de esta feria.

NÚÑEZ DEL CUVILLO

Al hierro de Núñez del Cuvillo lo miden hoy después del indulto de Garcigrande ayer, porque aún permanece en el recuerdo el indulto de Arrojado en 2011. Empate a uno. Esto sitúa a la vacada de Vejer en la élite máxima de la tauromaquia, y en una de las ganaderías más importantes de las últimas décadas. Por eso se anuncia con tres figuras. Será la primera tarde en Sevilla sin que ejerza de representante Álvaro Núñez Benjumea, pero su mano estará presente en las próximas tres camadas.

Llega Cuvillo después de un invierno en el que las inclemencias meteorológicas han marcado el devenir de un hierro que acusa estas vicisitudes. Sólo una corrida de toros, la de Valencia, lleva el hierro en 2018, pero valió para que alcanzase Roca Rey un triunfo rotundo de dos orejas y una más cortase Manzanares.

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