TORO POR TORO

El único Miura con virtudes traía premio

Así se han comportado los toros de Miura en la última corrida de la Feria del Toro
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martes, 14 de julio de 2015 · 18:20

1.- Almendrero, número 52, nacido en 01/10, cárdeno oscuro de 550 kilos para MANUEL ESCRIBANO

Al Almendrero que abrió plaza se le echó de menos la alzada tradicional de Miura. Toro bajo para su sangre y más apretado de carnes de lo que suele indicar su estirpe. Abierto tomó la larga en la portagayola de Escribano, al que le humilló reponiendo y con el viaje corto en las verónicas. Tuvo empleo el animal el el caballo, donde se rompió mucho en una vara larga. En banderillas galopó con buen tranco y tuvo alegría para desplazarse. Cuando llegó a la muleta ya no podía con su alma un animal noble y docilón al que le faltó poder para desarrollar la buena condición apuntada en los primeros tercios. Terminó muy aplomado.

2.- Ramero, número 33, nacido en 01/11, negro entrepelado, de 575 kilos para LUIS BOLÍVAR

El Ramero segundo sí lucía la estampa tradicional de Miura, despegado del suelo, largo y vareado en las carnes. Más corto se quedó en el capote de Bolívar, donde dejó media humillación que volvió siempre sobre las manos. No tuvo entrega en el caballo ni franqueza en banderillas. En la muleta se arrancó una y otra vez sin más virtudes que la repetición y cierta largura en el viaje para escupirlo lejos y volver a colocarse para ligar. Le faltó humillación, le faltó clase y le faltó entrega, por eso tuvo duración y un noble comportamiento que lo hizo manejable.

3.- Flamenquillo, número 29, nacido en 02/11, cárdeno girón listón de 585 kilos para SALVADOR CORTÉS

Flamenquillo era el prototipo de toro de Miura antiguo: larguirucho, manilargo, agalgado y zancudo, quiso tirar cornadas tanto al capote de Salvador Cortés como al caballo de turno, en el que tomó dos varas. Echó la cara arriba en los embroques de banderillas y tomó siempre actitud defensiva. También en la muleta, donde nunca tuvo franqueza, ni viaje, ni humillación, ni siquiera un mínimo de fuerza para no defenderse. Tiró, además, oleadas intempestivas de manso y fue orientándose a medida que transcurrió la lidia, por lo que siempre fue a peor.

4.- Rayito, número 10, nacido en 01/11, cárdeno de 645 kilos para MANUEL ESCRIBANO

Largo como un día sin pan era el cuarto,  que salió con brío y con una humillación reponedora en el capote que no Invitaba a la confianza. Empujó topando en el peto en dos varas, despidiendo en la segunda los cuartos traseros del penco. Tuvo alegría en el galope en banderillas, arreando en el segundo par con la cara arriba. En la muleta se cansó pronto de tomar la inercia que le ofrecían y todo lo propuso en tono de pelea. Tuvo poder el animal, que repuso remontando tras cada muletazo y se fue orientando hasta venirse por dentro con mucho peligro. Exigía oficio e inteligencia porque nunca estuvo metido en la muleta ni la quiso tomar con franqueza, pese a llegar humillado al embroque.

5.- Soberbio, número 2, nacido en 01/11, negro bragado corrido codillero de 645 kilos para LUIS BOLÍVAR

Un tío por todas partes era el Soberbio quinto, que no tuvo desliz ni entrega en el capote de Bolívar después de rematar con violencia en los burladeros. Topó contra el caballo y empujó sin gran afán en dos varas. Con la cara arriba llegó a los embroques en banderillas y así la mantuvo durante la faena de muleta. Llegó casi encampanado a los embroques, topó en el trapo y cabeceó protestón después, sin pasar nunca de los cites. 

6.- Tunantito, número 12, nacido en 12/10, negro mulato chorreado entrepelado de 620 kilos para SALVADOR CORTÉS

Buena hechura tenía el largo Tunantito que cerraba feria, pero llegó con más genio que franqueza al capote que le ofrecía Cortés sin estirarse por la falta de ritmo del animal. Muy medido fue el toro en dos varas en las que llegó sin entrega a empujar el peto en vulgarona pelea. Se desplazó en banderillas,  pero soltó la cara y regateó en los pares con informalidad. Pero acudió luego obediente a los toques que ofrecía muy fuentes Cortés, quizá violentas en ocasiones a un animal de bruscos ademanes pero con voluntad noble de embestir, dentro de sus posibilidades. Respondió cada vez que le ofrecieron suavidad y fue mayor el viaje cuando hubo temple, pero se vino a menos cuando la fuerza transformó la intención en protesta.

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