FINAL MADRID

Rafaelillo pide el sitio que siempre ha tenido ante un gran "miura"

Se rompió en un faenón al cuarto. Trasteo torerísimo del de Murcia que pinchó, dando entre lágrimas una vuelta al ruedo. Desdibujados Javier Castaño y Serafín Marín ante el bonachón sexto
domingo, 07 de junio de 2015 · 17:35

Regresaba el mítico hierro de Miura a Las Ventas tras reaparecer la pasada campaña en la plaza de Madrid con el éxito de "Zahonero”, a la postre toro triunfador del pasado ciclo isidril. En el cartel, una terna de gladiadores compuesta por Rafael Rubio "Rafaelillo”, Javier Castaño y Serafín Marín. 

El larguirucho primero sacó el mismo son desde que salió, cansino y flojo, sin humillar en capotes, vulgarón y blando en el penco y sin vida en la muleta. Muy protestado durante toda la lidia, no tuvo ni una arrancada ni un ademán malicioso. Fue un inválido que no tuvo brío, casta ni fuerza en el caballo de Agustín Collado. Rafaelillo se mantuvo firme, a pesar de que le hizo la picaresca a los de plata en banderillas, aguantando en el embroque. Con la muleta, perdió las manos el de Miura en el inicio muleteril. Sin opciones el murciano. Un pinchazo dejó en el primer intento y una casi entera dejó a la segunda.

El escurrido segundo pareció tener más movilidad en los primeros tercios, y hasta sacó cierto galope sin ritmo ni transmisión. No empujó en el caballo y le faltó empleo en el peto. En la muleta no quiso pasar nunca del embroque, no humilló jamás y hasta volvió sobre las manos para reponer, sabiendo lo que se dejaba. Con los palitroques, Ángel Otero y Fernando Sánchez le soplaron tres pares que enardecieron los tendidos. Con la muleta, le inició trasteo Castaño buscándole las vueltas en el tercio, para proseguir al natural un poco más allá de esa raya. No iba largo, pero se podía andar solvente con el de Zahariche. Sin ser una embestida profunda, tenía fijeza. Dejó pinchazo y estocada.

El tercero volvió al revés en el capote de Serafín, empujó de mentira en dos varas medidas y esperó una barbaridad en banderillas, echando siempre la cara arriba. No le dejó a Marín lucirse de capa ya que le apretó hacia los adentros. En la muleta no tuvo maldad, pero tampoco raza y empuje para no venirse abajo con cada muletazo, por poco exigente que fuera. Toro sin vida ni transmisión. Marín lo aprovechó e intentó sacarle por ambas manos muletazos con gusto, sin llegar a lucirse el catalán. Alargó faena ante un animal moribundo. 

Buscó la gatera desde que salió el alto y largo segundo, que a punto estuvo de saltar al callejón. Llegó abajo al peto, pero pronto desistió de emplearse debajo del jaco. Con la muleta anduvo roto el torero y rota la plaza en tres tandas que levantaron la afición de Madrid de sus asientos. El torero murciano dejó muletazos con muchísimo regusto, y en un natural relajado el toro le enganchó por el pecho sin consecuencias mayores. Lo levantó de forma muy fea. El público anduvo muy con el torero, que se sintió en momentos cumbres ante un gran tranco del de Miura.

También el quinto humilló de salida y tuvo voluntad para irse detrás del capote con que lo lidió por abajo un Castaño inteligente. Abajo llegó también al penco en un castigo medido para preservarlo en la entrega, porque ya en el segundo encuentro se deja pegar. Esperó mucho en banderillas y atrapa a Marco Galán para cornearlo. Se orientó y llegó a la muleta zorrón y a la caza, sin querer pasar del embroque y midiendo en cada arrancada, que siempre fueron andando. Costoso y exigente el bicho. Castaño le plantó cara por ambas manos, más en corto gustándose, pero sin llegar a los tendidos. Con la espada, dejó un primer pinchazo del que salió muy herido el toraco. A la segunda, dejó una media estocada.

 

El sexto tuvo movilidad y media humillación sin empleo que lo puso a correr hasta que llegó al caballo. Duro el castigo en el penco, llegó gazapos al tercio de banderillas. En la muleta fue pasador cuando llegaba con inercia, pero le costaba terminar cuando no le perdían pasos. Terminó reponiendo y yendo con la cara natural y sin entrega. Sin final siempre.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Las Ventas. Última de la Feria de San Isidro. Corrida de toros.

Seis toros de Miura.

Rafael Rubio "Rafaelillo”, silencio y vuelta al ruedo. 

Javier Castaño, silencio y silencio. 

Serafín Marín, silencio y silencio. 

FOTOGALERÍA: LUIS SÁNCHEZ OLMEDO

Comentarios