LA CRÓNICA DE PLATA

Sin abandonar el camino de la verdad

Ser un tío, en la vida, es estar detrás sin que nadie se percate de una labor crucial para una gran obra
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domingo, 07 de junio de 2015 · 23:37

Ser un tío, en la vida, es estar detrás sin que nadie se percate de una labor crucial para una gran obra. Ser un tío, en la vida, es saberse para sus entrañas mejor que los demás pero expresarse de cara a la galería con la humillada que caracteriza a los valientes. Ser un tío es, en la vida, congeniar con sabios e ignorantes para acabar encontrando tu propia verdad. La verdad de tu vida. Ha tenido Marco Galán que pechar en sus días con sabios, resabiados e ignorantes para lograr encontrar un camino verdadero en el que podrán arrebatarle el número, no así la gloria de la verdad de su toreo.

Emociona ver el capote de un tío grandón, larguilucho y sin hechura de torero pero con el mayor de los corazones y la más vivaz de las sangres para templar un toro bravo. Como Marco hizo en el segundo. No escatimó las tempestades ante el segundo, toro escurrido que pareció tener más movilidad en los primeros tercios, y hasta sacó cierto galope sin ritmo ni transmisión. No empujó en el caballo y le faltó empleo en el peto de Tito Sandoval, en el que hizo reacciones raras. Nunca olvidó quién tenía enfrente, incluidos los soberbios pares de Ángel Otero y Fernando Sánchez.

En el quinto llegó la sangre para Galán, que siendo un tío arriesgó su vida en el embroque de uno de Miura que nunca entregó su alma mentirosa a la verdad del capote de Otero. En ese momento, el toro hizo presa de Marco a la salida del par propinándole la cornada testicular. Antes, Fernando Sánchez le plantó bien la batalla al toro en un primer puyazo largo, levantando el palo al final de éste con un toro encelado en el peto que perdió las manos a la salida.

Agustín Collado ejecutó el tercio de varas de un abreplaza imposible que ya blandeaba en su jaco. El presidente no cambió el toro de forma errónea a pesar de sus evidentes faltas de fuerza en los primeros tercios y de esperar en los pares a José Mora y Pascual Mellinas. El cuarto de Miura le llegó abajo al peto de Juan José Esquivel, pero pronto desistió de emplearse contra el hierro. Un solo palo colocó Álvaro Oliver y muy difícil lo tuvo Mellinas ante uno de Zahariche que echaba la cara arriba.

Romualdo Almodóvar dejó en el tercero un puyazo a un toro que hacía hilo a los capotes, siendo la segunda vara protestada. Joselito Rus y José María Amores se justificaron ante capotazos justos de Curro Robles. No anduvo acertado en el último puyazo de su Feria Óscar Bernal, pero para entonces ya había sellado un serial isidril en el que se había colocado en la cumbre de los toreros a caballo. Bien anduvo Curro Robles en dos pares en los que la predisposición mandó y convenció al tendido mientras José María Amores dejó un par un punto delantero ante la lidia efectiva de Joselito Rus.

Ser un tío, en la vida, es marcarse las metas que ni el destino mismo jamás se creería... y conseguirlas. Pero además de conseguirlas, es de ser un tío no abandonar el camino que te sacó de la angustia de veranos enteros sin hacer paseíllos: ser un tío es no dejar a un lado el camino de la verdad. Y Marco lo sabe porque lo siente, porque lo vive en cada amanecer manchego y porque interioriza que, con o sin contratos, con o sin duras, seguirá siendo el gran torero que un día Alcázar parió. Y sin abandonar el camino de la verdad.

Parte médico de Marco Galán: Herida por asta de toro en escroto, que produce contusión y evisceración de testículo izquierdo. Puntazo corrido en pierna izquierda. Contusiones y erosiones múltiples. Es intervenido quirúrgicamente en la enfermería de la plaza de toros. Pasando al hospital San Francisco de Asís. Pronóstico reservado que le impide continuar la lidia. Fdo Dr García Padrós.

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