LA CRÓNICA DE SAN ISIDRO

Rayando el Sol

Histórica actuación de Leonardo Hernández donde cortó cuatro orejas al lote más manejable. Sergio Galán falló con los aceros dos serias faenas. Ventura brilló sin suerte con el peor lote.
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sábado, 21 de mayo de 2016 · 00:00

NATALIA GIL / FOTOGALERÍA: LUIS SÁNCHEZ OLMEDO

 

 

Estamos en primavera, en esa estación del año que, de pronto, brilla un Sol espléndido como que, al instante, cae un chaparrón. Esa primavera quería tomar protagonismo alguna tarde de San Isidro y resultó ser hoy la elegida. Hoy, 21 de mayo de 2016. Hoy que se acartelaban tres verdaderos caballeros del rejoneo. Caballeros que ya demostraron el año pasado que merecían esta tarde. La afición se acomodaba ilusionada en sus localidades, bien provista de bebida porque el Sol prometía dar guerra pero, a última hora, jugó una mala pasada y el cielo tornó en nublado.

La primavera es así, y el rejoneo también es así. Cuántas veces soñamos con una tarde agradable, con temperaturas primaverales, y solo en ciertas ocasiones se nos cumple… Cuántas veces habrán soñado Sergio, Diego y Leonardo abrir la Puerta Grande de Madrid una vez más… y, hoy solo, ese sueño ha tocado realidad en Leonardo; el de Sergio y el de Diego quedaron volando en el sentimiento del aficionado.

También hay veces que no queremos aceptar ese mal tiempo, o no podemos permitir que esa nube mande al traste todos nuestros planes. El mismo pensamiento rondó por la cabeza de un Galán que, si estuvo impecable con Amuleto en el primero, vino a bordarlo aun más con Ojeda en banderillas. Los madroños negros del lusitano se mecían a compás de las palmas madrileñas. Tampoco aceptaba este tordo el destino que el astado estaba marcando y llevó a su jinete a los terrenos donde él se siente poderoso. Apolo también guerreó con la nube que tornaba el cielo en grisáceo. El perlita, a golpe de piaffe en la cara de ese cuarto, le exclamaba que dejase sacar al mejor Galán. Se lo pidió, se lo exigió, pero resultó que el nubarrón no tenía ganas de moverse. De lo contrario, algún rayo de Sol hubiera entrado para quedarse.

Pero sigues mirando por la ventana, deseoso de percibir algún cambio en el tiempo. Y vaya que lo ves, y te enrabietas sabiendo que es a peor. Pero sigues sin estar de acuerdo que esa maldita nube te arruine tus ideas y sales dispuesto a todo, tal y como salió Ventura con Nazarí. Salió a ponerle las cosas claras a ese mansito y a exclamarle que a Madrid se viene a torear, pero a torear de verdad, que no valen las medias tintas. Parecía que no se enteraba y el castaño se lo tuvo que cantar bien a la oreja. No quiso entrar en el juego y el lusitano tenía más clase que la discordia y la terminó con torería. El de La Puebla se sentía arropado en el chaparrón. Plantó cara Sueño y el Sol tuvo que aparecer. Aparecer para alumbrar a la afición madrileña que se rendía a sus pies. Ya soñamos un poquito, pero tocaba despertar y volver a ver ese desagradable e imposible nubarrón.

Los planes merecían la pena y el tiempo debía dar tregua para poder ejecutarlos. Todo llega, llega como llegó Despacio para desafiar la nube en medio del ruedo. Le plantó cara y no tuvo más opción que dejar paso al Sol. Leonardo resplandeció. Amatista luchó por ello y para que a su jinete le salieran los planes más que perfectos. Y, para que la Puerta Grande de Madrid le viera brillar bajo una puesta de Sol única.

Siempre termina saliendo el Sol, siempre. Leonardo confiaba en ello y luchó porque así fuera pero, a veces, no solo valen las ganas cuando otro elemento falla. Falló un complemento porque aquí no fallaron ni Sergio ni Diego. Dejaron al aficionado soñando bajo un Sol radiante. Que no nos engañe jamás el tiempo.

 

 FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de La Ventas - Madrid. 15ª de Abono, Feria de San Isidro. Lleno en tarde agradable.

Toros de Carmen Lorenzo, El Capea y San Pelayo (Propiedad de El Niño de la Capea') Bien presentados y de juego desigual. 

Sergio Galán. Ovación y ovación. 

Diego Ventura. Ovación y ovación.

Leonardo Hernández. Dos orejas y dos orejas.

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