LA PREVIA DE MADRID

Talavante y su espinita cárdena

Esta tarde vuelve a la capital el hierro de Victorino Martín con el gran aliciente de la presencia de Alejandro Talavante, que querrá desquitarse de aquella espinita que tuvo en la encerrona de 2013
martes, 6 de junio de 2017 · 10:35

Esta tarde vuelve a la capital el hierro de Victorino Martín con el gran aliciente de la presencia de Alejandro Talavante, que querrá desquitarse de aquella espinita que tuvo en la encerrona de 2013 con esta casa en Madrid en la que nada ocurrió. Hoy será la oportunidad. Lo hará junto a dos toreros prácticamente herrados en cárdeno: Diego Urdiales y Paco Ureña.

 

 

 

DIEGO URDIALES

Diego Urdiales tiene esta tarde en Las Ventas una de las citas con mayor responsabilidad de los últimos tiempos. Esa presencia con Victorino está concebida como uno de los festejos más esperados por el aficionado venteño por la pureza que atesoran los conceptos de los actuantes. Y es que es precisamente esa virtud, la pureza, la que ha caracterizado los días de Diego Urdiales dentro de la tauromaquia.

Si hay una temporada en la que el diestro riojano destacó por encima de todas esa fue la de 2015. Aquel año se cumplieron gran parte de las expectativas del arnedano destacando una soberbia tarde en la Feria de Bilbao en la que desorejó a un excepcional toro de Alcurrucén. Su lucha interna e independiente, sobre todo a través de Ferias francesas, desembocó en aquella temporada también en Madrid, cuajando excepcionalmente un toro de Adolfo Martín en plena Feria de Otoño. Fue en aquel invierno del 2015 cuando la Fusión Internacional por la Tauromaquia, entonces aún con plazas como Málaga o Vitoria en su haber, decidió apoderar a Urdiales hasta el pasado invierno, en el que volvió a seguir la lucha en solitario junto a su mentor Luis Miguel Villalpando.

Su concepto de toreo encajado, de planta asentada y de mucho valor con cualquier tipo de encastes hacen de la carrera de Diego Urdiales todo un subibaja en premios pero una tremenda regularidad en la inmedible pureza. Es precisamente esa virtud la que lleva al aficionado a la plaza para ver al riojano.

Urdiales tiene la necesidad interior de triunfar esta tarde, que es su última en el abono, para, desde la independencia, poder arreglar su año. Además, y más si cabe, después de haber pasado por Sevilla sin puntuar ni tampoco en sus dos anteriores en Madrid.

 

 

 

ALEJANDRO TALAVANTE

El extremeño ha sido, tal vez, el más esperado -junto con Roca Rey- de todos cuantos se han acartelado en la Feria de San Isidro, y más hoy que se anuncia con los cárdenos de Victorino MARTÍN. Alejandro se enfrenta quizá a la temporada en la que ha decidido mandar sin paliativos, sin excusas y sobre todo sin mirar hacia los lados. Porque el principal enemigo de Talavante de aquí en adelante será el propio Talavante y su búsqueda permanente del más allá. Y no se lo puso precisamente fácil un toro que en su última actuación en este coso le pegó una cornada cobrando una oreja el extremeño.

Viene Alejandro de firmar un 2016 rotundo en el triunfo, contundente en la impresión y esclarecedor de la lejanía del techo de un torero que no tiene límites a día de hoy. Tiene Talavante tanta capacidad de sorpresa -hasta para sí mismo- que no se le otea el horizonte, porque también sabe ensayar a la perfección la espontaneidad que vende. Porque el mejor arrebato que le vemos hoy lo llevará ensayando quince días, y cuando llega la inspiración suele pillarlo -como a Picasso- trabajando.

Es el torero de la muñeca de goma, de los dedos hipersensibles, de la palma sensitiva para manejar una franela. Porque con todas esas partes de su cuerpo toca y coloca a los animales en el tramo que él elige dentro de la tela roja. Y luego cimbrea cadera, alarga brazo, escorza el tronco sin perder la naturalidad y flamea los vuelos con tanta delicadeza que se olvida uno del valor que tuvo en el cite para pisar el sitio que pisa.

 


 

PACO UREÑA

El murciano Paco Ureña ha salido del casi ostracismo en el que se encontraba hace sólo cuatro temporadas a base de raza para aprovechar opciones que en ocasiones pudieron resultar hasta milagrosas. El indulto de un Victorino en su tierra dio a conocer su nombre entre los que lo tenían olvidado y su posterior actuación en Madrid lo puso en manos de la Casa Chopera para hacerlo funcionar por las ferias.

Así lleva las últimas tres campañas, con el respaldo de saber que ya no son imprescindibles los triunfos para tener el año diseñado. Mucho menos ahora, que lo apodera Simón Casas. Sin embargo, su concepto clásico, el recuerdo que ha dejado entre los aficionados de su tremendamente sincera colocación ante la cara del toro y el pago con sangre de esa verdad le han granjeado el afecto de los aficionados, que ven en él la figura tradicional del tieso que consigue llegar a rico con su muleta y su espada.

A Paco le faltó un festejo en 2016 para llegar a los 30, pero fue capaz de cortar 31 orejas, de dos en dos en 7 ocasiones, y otras tantas que se dejó con la espada, uno de los puntos flacos del murciano, porque en alguna ocasión se las dejó en Madrid. Vistalegre, Valencia y Sevilla –cortando una importante oreja el pasado sábado a la corrida de Victorino Martín- le han visto torear este año, además de festivales como el de su tierra contra el cáncer.

Sus mejores actuaciones hasta la fecha han reflejado un toreo con mucho sello, de medio pecho al frente, las zapatillas enfrontiladas a la cara del animal y mucha sinceridad en el asiento y la carga de la suerte en los embroques. Lo tiene el murciano, pero eso sorprendía mucho más cuando eran más contadas sus actuaciones. Es inevitable querer cumplir los contratos una vez que están firmados, pero también lo es que eso le reste verdad en las tardes de menos compromiso. Aun así, su temple innato, su forma de sentirse -tanto que a veces hasta él mismo se sorprende de sentirse tanto- y su vehemencia en intentar el toreo le hacen un torero muy atractivo para el aficionado.

VICTORINO MARTÍN

Nadie a estas alturas va a descubrir el hierro que -seguramente- más gente conozca alrededor del mundo. Es este el año de recoger parabienes para Victorino Martín. O uno de ellos, porque siempre es capaz de reinventar el hierro, acumular triunfos sonados e incrementar su leyenda.

Fueron dos los indultos logrados el pasado 2016, pero uno de ellos en Sevilla. Fue en Illescas el otro, con Noé Gómez del Pilar como protagonista. Precisamente Noé confirmó su alternativa el 26 de marzo en Madrid con un encierro de Victorino en el que lo bueno no afloró lo suficiente, pero la apuesta de dos tardes en Madrid es de valorar para el primer ganadero que lidió una corrida de toros en Madrid en la nueva era Simón Casas.

A Victorino lo quieren ver en todas partes, y seguramente será de los pocos ganaderos que 'meten gente' en una plaza. Será por la forma humillada y lenta que tienen sus toros de tomar las telas, pero también por su capacidad de orientación para no permitir ni un error en el que maneja el trapo.

Hoy, sin embargo, en Madrid, se producirá para él una nueva reválida.

Comentarios