SANTANDER

Ponce trabaja el triunfo que se le escapa a Castella y Manzanares

Toros de Núñez del Cuvillo para Enrique Ponce, Sebastián Castella y José María Manzanares
miércoles, 22 de julio de 2015 · 18:16

Llegaban las figuras al coso de Cuatro Caminos, donde Ponce, Castella y Manzanares se anunciaban con una corrida de Cuvillo ante más de tres cuartos de plaza.

Al abreplaza le costó desplazarse en el capote de Ponce, que lo trató con suavidad y hasta mimo antes de que le dieran de forma excesiva en el penco. Tres verónicas y una larga bastaron para firmar el quite, muy templado. Torerísimo fue el inicio de doblones empujados hasta los medios, donde inició sobre la diestra una labor de mimo y suavidad ante la noblona pero feble embestida. Preciso al embarcar Ponce, suave al tirar del trapo, compuesto siempre en los embroques e inteligente para administrar la fuerza del Cuvillo. Virtudes todas que, junto a la estocada, le hicieron pasear una oreja tras aviso.

El punteo arisco que dejaba el segundo en los finales ensució el saludo a la verónica de Castella, tropezado en los lances pero con brillante media para abrochar. Un picotazo se llevó en varas, pero duro, de los que hacen sangrar. Fue larga la faena del francés, al que le costó cogerle la altura a un animal que se iba al suelo con la mano muy baja y protestaba cuando se le consentía la media altura.  Lo terminó consiguiendo, pero tuvo luego que ponerlo en ritmo para firmar dos series muy buenas con la zurda, más trabajadas y construidas las tandas a diestras. Mató de estocada y escuchó una ovación.

El tercero salió sin celo ni fijeza en el capote de Manzanares, pegando oleadas al salir los penco y poniendo en serios aprietos a Chocolate, que guardaba la puerta. Provocó un desorden importante el manso al desentenderse de los percales. Fue de ponerle un yugo el de Cuvillo, sin entrega ni voluntad ni media virtud de la que tirar. Anduvo por la cara Manzanares, le porfió muletazos y no encontró más que pasadas bobaliconas ante el enfado del tendido. Falló, además, con la espada y escuchó silencio tras aviso.

El cuarto llegó mejor que se fue a las verónicas de Ponce, que se encontró con el desliz escaso y la protesta en los finales, fruto de la falta de fuelle. Bruto llegó al penco para protestar al sentir el hierro, pero fue contundente la vara recibida. Faena de mucho construir fue la de Ponce con el deslucido animal, que protestaba, volvía sobre las manos y dejaba tornillazos en el final. Limón Ponce, consintió en alturas hasta que llegó el momento de la exigencia, y entonces lo cosió al fleco para dejar una tanda diestra de mucha conexión. Arriba quedó la espada, que precisó de descabello para firmar otra oreja, la que le abría la puerta grande en su regreso a Santander.

Muy corto se quedó el quinto en el capote de Castella, que tuvo que andaré para atrás para encelarlo y desistir de estirarse en el saludo para preservar su justa fuerza. Un puyazo de dos agujeros se llevó el animal en el penco. Con un cambiado en los medios inició el galo pleno de quietud para conectar rápidamente con el tendido. Largo trazó sobre la diestra, aprovechando el viaje del animal, que sí tuvo, al menos, voluntad de seguir la tela. Templado el francés para construir, tuvo aplomo en los cites, en los embroques y en las revueltas, esperando con un leve giro de talones y la muleta puesta. Preciso para enganchar con la zurda, dejó un sólido trasteo el francés para cortar una oreja tras la media estocada.

El sexto se movió de salida y humilló las llegadas al capote de Manzanares, que desistió de estirarse en favor de mantenerle el buen tranco. Lo midió mucho en el caballo Chocolate, pero estuvo un rato rompiéndose en el peto, ya sin la vara encima. Gran tercio de banderillas de la cuadrilla de Manzanares, donde saludaron Blázquez y Rosa. Distancia le dio Manzanares desde el inicio al Cuvillo, con calidad para el triunfo pero sin fuerza para exigir pronto. Tres y el de pecho en las primeras tandas, de suavidad y dulzura, empaque en los embroques y tremenda limpieza para vaciar. A más en la exigencia Josemari, supo aliviarle la altura al animal para que no se rompiese, darle mucha pausa entre las tandas y apretar en el final para dejar al tendido en el punto justo para el triunfo. Pero pinchó el alicantino, escuchó dos avisos y el premio se quedó en silencio.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Cuatro Caminos, Santander. Feria de Santiago, cuarta de abono. Casi lleno.

Toros de Nuñez del Cuvillo

Enrique Ponce (Gris perla y oro) Oreja y oreja

Sebastián Castella (Malva y oro) Ovación y oreja

José María Manzanares (Catafalco y azabache) Silencio y Silencio

 

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