TORO POR TORO

Clase y bravura en un corridón de Cuvillo

Siga online y en directo las evoluciones en todos los tercios de la lidia de los toros de Núñez del Cuvillo que se lidian hoy en La Maestranza
viernes, 24 de abril de 2015 · 17:23

1º Número 25. Campanito. Negro mulato. 556 kilos. (09/2010)

El primero era un toro hondo, con muchos kilos en su baja alzada, lo que le daba más apariencia de atacado, con remate en los pechos y en la trana y la cara cornidelantera pero no demasiado agresiva.

Humilló mucho el toro en las verónicas del saludo de Paquirri, con ritmo y con voluntad. Se arrancó en corto al caballo, pero con codicia, empleo y riñón en una vara larga. Volvió a arrancarse en el segundo puyazo, siempre con la cara debajo del peto.

Viajó largo el animal en el capote de Chicote, mejor al llegar al trapo que al irse, y quiso llegar a los embroques con nobleza en los cuarteos de banderillas.

Tuvo el animal desliz y clase en la humillación del inicio, con el viaje largo cada vez que se lo daban largo, rebozándose en los doblones. Fue a menos su comportamiento, pero tampoco le fomentaron la movilidad que siempre tuvo, ni la boyantía que enseñaba en el inicio. Terminó pareciendo un toro soso entre el trasteo anodino.

 

2º Número 81. Encumbrado. Negro. 516 kilos. (11/2010)

Muy bajo, de mano muy corta y cuello muy largo el segundo, con la cara agradable, cuajo en la caja y músculo suelto bajo el lomo recto.

Muy por abajo quiso siempre los trapos el animal, rebozándose y humillando mucho en el saludo de Manzanares, colocando la cara en el capote con mucha clase y empujando en el caballo en un buen tercio de varas.

Muy templado arrancó siempre el toro en el capote de Curro Javier, que le fomentó el galope corriéndole para atrás. Muy noble y con mucha clase en el son para arrancarse en banderillas.

Desde el principio, en que se arrancó en línea recta y por dentro, quiso el toro irse a los vuelos con boyantía, ritmo, temple y, sobre todo, mucha clase en su condición. Colocó la cara en el galope largo, la siguió siempre hasta el final y aceptó la exigencia cuando llegó. Se entregó al natural el de Cuvillo, con el morro por el suelo, incansable en el empleo y larguísimo en el recorrido. Extraordinario el trato de Manzanares durante todo el trasteo. Bravo el toro, un soberbio ejemplar. Aplaudido en el arrastre.

 

3º Número 144. Agualimpia. Negro mulato chorreao. 564 kilos. (01/2011)

Prominente en el morrillo era el tercero, más largo, más amplio de caja y con más peso, badanudo y musculado, con rematada trana.

Tuvo movilidad el animal en el capote de David Galván, pero le faltó clase y desliz en los embroques. Tampoco se empleó demasiado en el caballo, donde se dejó pegar sin más. Humilló en los percales con menos fijeza que sus hermanos.

Quiso seguir el percal de brega el animal, pero con las manos por delante y el viaje muy corto, sin especial entrega en los embroques de los palos.

Con la muleta tuvo más intención de arrancar que recorrido en el galope, y siguió los trastos con humillación y voluntad, con un punto de disparo y mucha obediencia al toque, pero también con la cara más suelta a medida que iba perdiendo poder y fuerza. Prontitud y fondo tuvo siempre el animal, pero más corto el recorrido en el primer muletazo que cuando llegaba con inercia.

 

4º Número 187. Fenegueta. Negro. 539 kilos. (03/2011)

Serio y colocado de cara era el cuarto, amplio de conformación, con mucha caja, las manos largas y el astracanado cuello también largo, badanudo y musculado.

Humilló el animal en el percal en las verónicas del saludo de Rivera, y tuvo recorrido colocando la cara para empujar la tela. Abajo llegó al caballo arrancándose con alegría, empujando con un pitón y a cornadas cortas, pero con los riñones metidos. Más templado cuando salió del penco, embistió con ritmo en el quite por verónicas de Rivera.

Perdió el animal la fijeza que traía tras el primer par de banderillas, queriendo salir de la brega y esperando los embroques. Tanto que le echó mano a Juan García en el segundo par.

Obediente fue el toro en el inicio de doblones, hasta el final en los muletazos, con la cara sujeta y colocada. Emoción tuvo después su forma de empujar el trapo con las puntas, afeado cuando se dejaba el torero alcanzar la tela. Tuvo transmisión mientras lo dejaron embestir largo; más protestón cuando le recortaban los viajes. Caminó para embestire al natural, pero tampoco buscó Rivera ligar una arrancada más lenta. Bueno el toro.

 

5º Número 92. Rosito. Castaño. 557 kilos. (02/2011)

Enmorrillado el quinto, rematado de caja, culata y pechos, colocado de cara y serio de expresión, de generosa badana y largo de morfología.

Tuvo humillación y codicia para rebozarse en las verónicas del recibo capotero de Manzanares, pero también se arrancó con alegría y con bravura al penco, con un punto muy bueno de transmisión que convirtió el tercio en espectacular.

Tuvo voluntad de coger por abajo los avíos en la brega de Rafa Rosa en banderillas, y galopó boyante al colocarle los garapullos, aunque se doliese tras la suerte.

En la muleta gozó de transmisión por su galope alegre, su empuje en los trazos y su largura en los viajes. Obediente a los toques y con calidad en las series, sí tuvo un punto más suelta la cara en los finales. Empujó siempre la tela con largura y se entregó, ya doblegado, al vuelo hipnótico con empleo siempre. Gran toro.

 

6º Número 228. Mirón. Negro mulato. 546 kilos. (02/2011)

Más largo era el sexto, más suelto en las carnes, largo, fino en el cuello, en los cabos y en los pitones, con seriedad y presencia en el remate.

Fue codicioso y tuvo chispa el toro en el capote de Galván, donde humilló con profusión y con voluntad de empujarla tela. Menos empujó en el caballo, a donde se fue sin tanta alegría para cumplir con trámite un picotazo. Topó en el segundo encuentro y se volvió después.

También este galopó con franqueza en banderillas, donde se le lidió con suavidad. En los palos embistió con fijeza y sin soltar la cara.

Este tardeó más a la hora de tomar la muleta, pero tuvo obediencia a los toques y voluntad para irse detrás del trapo. Humilló siempre, viajó largo y mostró nobleza, pero le faltó la repetición de los anteriores, la emoción de éstos y la duración en las telas. Más mirón, terminó tirando la cornada y echándole mano a Galván. A partir de ahí, a la defensiva, al contrario que el torero. Entonces se afligió el toro.

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