LA CRÓNICA DE GIJÓN

En busca del fuego

Un gran toro de Parladé se encuentra con Castella en estado puro, Morante se siente y apuesta y Manzanares lima asperezas con una corrida de interesante comportamiento de Juan Pedro
miércoles, 12 de agosto de 2015 · 21:36

En la historia del mundo hay pequeños momentos a los que sólo la historia otorga la importancia que no parecen tener en el instante concreto. Un detalle tan casual como la primera chispa que encendió un fuego tiene la culpa de miles de años de evolución. No por lo que supuso encontrarse con ella, sino por la búsqueda en la que alguien se empeñó por volver a encontrarla, controlarla y desarrollarla. Ese pequeño momento, con miles de años de evolución, llevó al hombre a pisar la luna.

Más cerca está la arena de El Bibio, donde esa pequeña búsqueda de la bravura casual que alguien atisbó en un toro derivó en un hermoso colorao, musculado y armónico, bajo de cruz, generoso de morrillo, noble de expresión y guapo de cara se encontró con un Castella que parece haber encontrado este año la chispa que reaviva su fuego. La búsqueda de la bravura en que se empeñaron los primeros Juampedros salió hoy, evolucionada y casi hasta controlada, en el hermoso Cocaína.

Era ideal su forma de empujar la tela para que encontrase Castellasu fuego, que no perecía estar por los andurriales asturianos. Vino pronto, se redujo en los embroques, empujó con los riñones y las puntas el trapo que nunca le dejó tocar el galo, se fue largo y repitió una y mil veces. Fue la búsqueda del fuego que mantiene el actual Juan Pedro con el hierro de Parladé. Fue el empeño en la suavidad, el pulso y el buen trato que mantiene el francés en la búsqueda de su fuego, reinventándose en las formas quince años después de matar su primer toro. Lo templó a diestras, le ofreció quietud en las plantas y muerta la muleta para deslizarle la diestra por debajo del pitón. Se fue el corazón detrás del trapo y de la codicia entregada del bravo Cocaína. Se fueron los malos recuerdos hasta del segundo de turno, que se empeñó en venirse abajo mientras descargaba el chaparrón sobre la arena dorada. Fue faena de buscar el fuego y fue encontrarlo tras las mulillas en la vuelta a los restos del animal.

Bueno fue también el que abrió plaza para que se sintiese Morantecon el percal de seda. Porque no fue rotundo, pero sí sentido; no fue ligado, pero fue de verdad; como lo fue el toreo por abajo, barriendo albero en los trazos cada vez más lentos con el animal. Y no terminó de humillar el Parladé chorreado, pero le embistió con son para que confiase el sevillano en el toque ante la pasada vencida. Sonrió Morante, que busca su fuego en un cite, en un remate, en la punta enterrada de una muleta que acaricia con frenética pasión pero nunca con amor. Porque se impone Morante cuando tira de valor y se sale del camino para soplarle dos tandas amarrándole la cara al piso al díscolo y exigente cuarto, por que que nadie apostaba cuando apostó él. Con ese buscó el fuego. Y, a su manera, lo encontró.

Como lo encontró Manzanares después de limpiar y limpiar los defectos de los suyos. Tuvo premio con el tercero, cuyo secreto estaba en la imposición, en tragarle el costoso primer tramo en que venía andando, dormido, para luego entregarse a partir del segundo muletazo. Y lo supo entender Manzanares, que le dio toque fuerte en el primer cite sin quitarle luego la muleta de la cara, anticipándose a la acción y sin dejarlo pensar. También el sexto Fue toro de construir para buscar el fuego, y hubo reposo en la estructura,tal vez de más para conservar la fuerza y que no protestase el de Parladé. Con ese falló la espada, pero el trabajo quedó hecho.

Y se fue en hombros Sebastián por encontrar el fuego que busca Juan Pedro. Se fue en una tarde de ronda porque su búsqueda actual convierte rondar en descubrir el tino. Y el fuego en estas manos da para escribir mucho.

Gijón, Corrida del 12 de agosto de 2015 from Circuitos Taurinos on Vimeo.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Gijón. Tercera de la Feria de Begoña. Corrida de toros. Tres cuartos de entrada. 

Cinco toros de Parladé y uno de Juan Pedro Domecq (segundo), con entrega y calidad el primero, de buena calidad sin duración el segundo, de buen fondo el exigente tercero, reponedor, geniudo y sin entrega el áspero cuarto, enclasado, bravo y bueno el gran quinto, exigente y de poca entrega el sexto. 

José Antonio "Morante de la Puebla” (azul pavo y oro), oreja y ovación. 

Sebastián Castella (tabaco y oro), palmas y dos orejas. 

José María Manzanares (negro y zabache), oreja y ovación. 


FOTOGALERÍA: EMILIO MÉNDEZ

 

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