CRÓNICA DE ILLUMBE

El triunfo de la libertad

El festejo ha tenido una gran carga emocional, por hacerse realidad el anhelado regreso de los toros a San Sebastián. Una tarde en la que las orejas, han dado paso al triunfo de la libertad.
jueves, 13 de agosto de 2015 · 17:25

Regresaban los toros aSan Sebastián, volvía la libertad a hacer el paseíllo en el Coso de Illumbe con el cartel que, dieciocho años antes, había inaugurado el mismo escenario exceptuando la presencia del herido Francisco Rivera "Paquirri”. A las seis y media en punto trenzaban el camino de la gloria, y ante seis toros de Torrestrella, Enrique Ponce, José María Manzanares –en el lugar de su padre- y Alberto López Simón sustituyendo a Paquirri.

La tarde ha tenido una gran carga emocional por el significado de la misma. El anhelado regreso de los toros a San Sebastián se hacía realidad por fin. Un festejo que tan sólo marca una oreja para Enrique Ponce, pero la realidad de la tarde es que debieron ser más en las estadísticas. El palco no se la dio a Manzanares y López Simón, las perdió por los aceros. Todo ante una desigual corrida de Torrestrella.  El evento tuvo un espectador de honor, S.M.El Rey D. Juan Carlos I, que recibió el brindis de cada uno de los diestros. Los tres, hicieron alusión a la libertad y al apoyo constante de la Corona. Una tarde en la que las orejas han dado paso al triunfo de la libertad. 

'Soleado' abrió el festejo. El primero de la tarde de Torrestrella blandeó en el saludo capotero del maestro valenciano. Hubo compás a la verónica, con estética, pero sin apretar a su astado. Le dio aire. Cumplió en el caballo sin más. Enrique Ponce solventó las dificultades de la falta de fuerzas y por consiguiente el Torrestrella soltó la cara constantemente. Mucho oficio y poderío del valenciano con la muleta en ambas manos. Alguna tanda fue estimable sobre todo por el derecho. Son y gusto rematados con el de pecho. Por el izquierdo, el toro era más cambiante. Se atracó de toro y escupió la espada. El cuarto, fue un buen toro para el torero. Ponce lo fue haciendo poco a poco. Ya con el capote le enseño el camino llevándolo en línea. Suavidad capotera. La lidia se hizo a favor del toro y lo agradeció en el último tercio. Faena de Enrique a más. La estética junto al temple fueron sus pilares. Ponce entendió a la perfección a su oponente. Le sacó el fondo que tenía el bueno de Los Alburejos pero para ello tuvo que tirar de técnica. Los poncinas del final tuvieron mucho sabor. Espada arriba y primera oreja de la jornada. 

Dibujó el toreo a la verónica el alicantino con el segundo de Don Álvaro. Antes un a larga cambiada en el tercio y la actitud de un Manzanares muy metido en el festejo desde el inicio. No quiso castigar el alicantino en varas a su oponente. El toro engañó a los presentes, incluido a Manzanares, porque durante la lidia no destapó su tremenda maldad. Un toro que desarrolló mucho durante la faena de muleta y que fue a buscar al diestro. Por el izquierdo, no tuvo uno literalmente y buscó al matador. Por el derecho, se los tragó pero se masticaba el peligro en cada embroque. Por dos veces volteó a Josemarí que se escapó de puro milagro. Manzanares, muy firme, posiblemente realizó la faena más maciza de la temporada. Se la jugó con toda verdad y vergüenza conocedor del peligro que corría. Actitud y responsabilidad de figura. Faena de gran cimentación y raza. Espadazo que merecía el apéndice. El otro del lote, quinto, dejó estar a Manzanares con el percal. Un toro que tuvo son y buen trote. También se cuidó en el caballo en sus dos entradas y en la lidia todo fue suavidad. El quinto humillaba de lindo en el capote de brega de Curro Javier y así llegó a la muleta de Josemari. Comenzó el diestro en los medios pero tan sólo le duró una tanda con la diestra. Le dio distancias para oxigenar el buen trote, pero llegó un momento, que su oponente careció de recorrido. Manzanares lo muleteó por ambos pitones con más técnica que estética. Lo cuidó y no le pudo exigir. Una pena que su toro perdiera poder porque apuntó muchas cosas buenas. 

Se sintió López Simón con el capote al recoger al tercero de la tarde. Las muñecas de López templaron al primero de su lote. No hubo grandes cosas en la lidia pero sí en el enorme inicio de labor de Simón. El prólogo del madrileño fue sensacional. Firmeza, aplomo y encaje en un explosivo comienzo a pies juntos con la franela. Las tandas con la diestra tuvieron relajo, estética y temple. Por entonces, el astado tenía fuelle pero ante tanto poderío de Alberto lo fue perdiendo. Al natural, López Simón dibujó varios con limpieza y recorrido. La faena tuvo muy buena estructura pero al final el animal se lastimó y no permitió entrar en la suerte suprema con facilidad. El descabello y la espada, le quitaron la oreja.  El cierraplaza mostró carencias de fuelle. López Simón imprimió gusto en el capote. Lo justo a la verónica y de igual forma en la suerte de varas. Inició por estatuarios sin obligar ni recortes. Tras ese buen trasteo lo sacó a los medios y volvió a lucir firmeza, mucha firmeza. Simón se enroscaba al sexto en cada muletazo, en cada embroque y en cada pase de pecho. Capacidad y temple del madrileño que jamás rectifico un pase. El toro amagó con rajarse y también lo probó en más de una ocasión. Faena de peso por sus formas y concepto con el mérito añadido de tirar del toro y sacarle un tranco más. López Simón estuvo en el filo de la navaja siempre, sin medias tintas y con toda su verdad taurómaca. Un sólido matador que perdió el triunfo por pinchar.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Illumbe, San Sebastián. Primera de Feria. Corrida de toros. Más de tes cuartos de plaza. 

Seis toros de Torrestrella. Bien presentados y de juego desigual. 1º Justo de poder, molesto. 2º Orientado. 3º Se vino a menos. 4º Se dejó. 5º Se desinfló. 6º Se dejó. 

Enrique Ponce, (azul rey y oro). Ovación con saludos / Oreja.

José María Manzanares, (negro y azabache). Ovación con saludos tras petición /  Palmas.

Alberto López Simón, (azul marino y oro). Ovación con saludos tras aviso / Ovación con saludos.

Cuadrillas: Curro Javier y Luis Blázquez saludaron en el segundo tras grandes pares. 

 

P.D. Lo vivido esta tarde en Illumbe ha sido un toque de elegancia y autoridad. Los allí presentes se han marchado orgullosos de llevar y el orgullo de llevar esta afición por bandera. La tarde, vivida con un vasco de raíces (Íñigo Crespo) y un catalán de pro en el toreo (Paco March) fue un cúmulo de sensaciones en la que sentirse orgulloso por vivir esta Fiesta histórica y poder escuchar el paseíllo más ovacionado de los últimos años. A pesar de que el juego de los animales no fue el esperado, debemos estar orgullosos por las almas que allí estaban presentes y los dieciocho profesionales que se jugaron la vida en el ruedo de San Sebastián.


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