LA CRÓNICA DE GIJÓN

El toreo es de la izquierda

Un variado Robleño y un encajado Garrido salen en hombros con la manejable corrida de Adolfo mientras Perera pincha una gran faena al segundo
sábado, 15 de agosto de 2015 · 21:35

 Ahora que se abanderan las causas sin conocer la historia, que se promulgan verdades desconocidas por la osadía de hablar y hablar, que se esconde la libertad tras unos ojos inyectados en sangre pidiendo la muerte del que se juega la vida, afirman Robleño, Perera y Garrido y suscribe el que firma que el toreo es de la izquierda.

Pero no de la pseudopopulachadaque ha formado un guirigay en los organismos públicos y ahora que tiene en la mano el poder no sabe qué hacer con él y por eso quiere prohibir los toros. El toreo es de la izquierda que se saca de detrás de la cadera, se mete en el morro de un toro con la panza por delante y lleva al infinito con el corazón volcado, el alma llena y la barriga desbocada por desgarrar un olé. De esos hubo muchos hoy en Gijón.

Sonaron más los que le sopló Garrido al sexto, toro de buen aire, de buen tipo, de morro por el suelo y exigencia por abajo. Toro de izquierdas, como el toreo, para que le acertase con el tiempo entre cites uno que lo sabe trazar al natural. Fue clave dejarla muerta, tocar sutil, dejarlo reponer del entregado empuje que no daba para dos seguidos. Fue abandonarse a un trazo que no partía desde adelante, sino un palmo más atrás, para aprovecharle al cárdeno el viaje hasta detrás de la cintura, dibujarle terso el lambrazo y encajarse de nuevo hundido, enterrado en la arena, para volver a citar. Fue de izquierdas el toreo de Garrido porque a diestras ya le había cortado una oreja a ese tercero zorrón que lo tuvo cogido varias veces sin poder con el extremeño capaz. Fueron dos orejas de peso para su presente y su futuro; para el espíritu se le fue el toreo con la izquierda.

Otro despojo paseó en cada toro un Robleño de izquierdas que con la derecha tiene el misterio de meter en cintura a los que vienen desordenados. De izquierdas fue su gusto para cimbrearse seguro con el primero, para asentarle el talón y gustarse en el toreo. Con la distancia justa para que acudiese sin gazapear, con la altura justa para que no se aburriese, con el temple perfecto para que le diese todo el recorrido de que era capaz el animal, que fue serio en su embestida porque nunca fue completamente metido. A ese lo reventó con la espada convertida en un cañón. Al otro, al que le reviró las miradas, le buscó las zapatillas y le amenazó el sobaco, le apostó la vida para emerger victorioso tras el espadazo final. Fue de emoción, de miedo, de vibración y de vida en el día de triunfar. Y se le aflojó a Fernando la emoción cuando certificó la puerta grande. Porque le hacía mucha falta hoy.

Menos falta le hacía a Perera arrebujarse con el quinto cuando le increpaba en la grada el iluminado de hoy. Se enfadó el extremeño para reducir al bicho, meterle la pnaza en el morro y sacar trapo bajo la pala para marcar un punto de inflexión. Ese fue a diestras, y fue de capacidad. Porque el del toreo de la izquierda salió segundo y fue el de más calidad, el de más desliz, el que se dejó la clase en las verónicas, se dejó la entrega en la diestra y se quiso morir al natural. Todo fue por abajo, todo acariciando con imposición, templando trazos para hacerlos largos, sacando la muleta por debajo de la pala desde el cite de panza metida en el morro. Enorme Perera para pulsear la intención una vez que se afligió el de Adolfo, que tuvo fondo y embestidas buenas. Una estocada corta y defectuosa tras un pinchazo fue el borrón en una gran obra. Una oreja fue el premio, pero mañana habrá más.

Fue el triunfo de la izquierda con la corrida de Adolfo, que se entregó por la izquierda pero se venció por la derecha, con un toro y medio embistiendo con calidad y el mayoral saludando la ovación con los toreros. Pero nadie -eso es verdad- se aburrió con el conjunto.

Gijón, Corrida del 15 de agosto de 2015 from Circuitos Taurinos on Vimeo.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de El Bibio. Penúltima de la Feria de Begoña. Corrida de toros.

Seis toros de Adolfo Martín,  humillado y de embestida seria el primero, con humillado fondo el buen segundo, medidor y de corto viaje el tercero,  zorrón, mirón y desempleado el exigente cuarto, informal y sin entrega el gazapón quinto, de gran pitón izquierdo el sexto.

Fernando Robleño (tabaco y oro), oreja y oreja tras aviso. 

Miguel Ángel Perera (ciruela y oro), ovación tras aviso y oreja. 

José Garrido (mercurio y oro), oreja y oreja. 


FOTOGALERÍA: EMILIO MÉNDEZ

 

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