TORREJÓN DE ARDOZ (MADRID)

El gobierno y la frescura salen de la mano

Miguel Ángel Perera y Ginés Marín se van en volandas con sus toros de Torrealta y una oreja pasea Amor Rodríguez en su alternativa. Tres cuartos de entrada.
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sábado, 22 de junio de 2019 · 18:16

MARCO A. HIERRO

La primera de la Feria taurina de la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz tenía lugar en la tarde de este sábado, en un festejo en el que hacía el paseíllo el novillero local Amor Rodríguez para tomar la alternativa. Lo hacía con Miguel Ángel Perera como padrino y Ginés Marín como testigo de la ceremonia frente a un encierro de Torrealta.

Desordenado salió el primero de Torrealta, bajo y reunido pero feo de expresión y protestón de ademanes. Pero no terminó de tomarle el pulso Amor al animal después del inicio suave. Era de dejársela muerta y de esperar la llegada, pero tocó al citar y al llegar Amor, al que se le notó la inactividad, a pesar de dejar algunos naturales de buena intención. La estocada y el descabello no dieron para más que una ovación.

Suelto se quiso ir el segundo, de armónica hechura y agradable estampa, pero supo Perera retenerlo en el compás templado de media docena de verónicas con media y revolera de gran calado. Tremendamente ajustado el quite por chicuelinas, con el compás de la embestida del de Torrealta muy bien tomado. Pero fue en la muleta donde creció Miguel Ángel desde los doblones con que templó el inicio. Distancia en las primeras series, perfecta la sutilidad para embarcar la llegada franca, mejor a diestras por la calidad de la embestida del buen toro de Torrealta. Siempre sereno, sin escorzar la figura. Pero llegó un pinchazo antes de la estocada final y el premio quedó en una oreja. 

Al tercero Le recibió el ímpetu inicial Ginés con encajadas verónicas de puro compás y cintura suelta, variadas con dos chicuelinas, una media y una larga del revés de vistoso efecto en el tendido entregado. Sensacional el extremeño. Bravo fue en la muleta un toro descoordinadete de los cuerpos traseros con el que disfrutó lo suyo un Ginés Marín que le hizo de todo. Desde el fulgurante inicio de paso ganado y búsqueda de ambos pitones hasta el de pecho, hasta el gran final de mano izquierda y exigencia máxima, incluidos los circulares encadenados que el animal tomó sin una protesta. Un pinchazo previo a la estocada dejó el premio en una oreja a pesar de los cuatro naturales con la espada metida que levantaron a la plaza. 

Al cuarto lo quiso saludar Perera a la verónica, pero Le volvió al revés y se quiso ir siempre de los embroques, desluciendo cada capotazo. Llegó con brío al caballo el castaño, pero a empotrar se con el peto más que a empujar. Luego le humilló las tafalleras con chicuelinas a Perera en el quite, pero de nuevo volvió al revés y  le faltó redondez. A Perera, en cambio, le sobró para retener en el trapo a un animal que llegaba humillado y con clase pero no lo mantenía más allá del embroque. Abajo se la echó Miguel, pero sin exigencia evidente, sino con firmeza y gobierno durante el trazo templado. Rotundo Perera en la obra y con la espada para cortarle las dos orejas al toro menos claro hasta el momento. 

Al feo quinto lo saludó Ginés con un riñonudo toreo de capote que puso el olé en los tendidos por cadencia, por ritmo y por belleza. También en el quite, por el mismo palo y cada vez más encajado, gustándome hasta incluso apretándole en el final. Con mucha suficiencia se comportó el extremeño con el castaño, que no tuvo la dulzura de los demás pero embistió y repitió en el trapo. Sobrado anduvo Ginés para darle alardes entre los naturales de buen aire, para dejar desplantes junto a los dere hazos profundos mediada la faena y para meterse en el bolsillo a un tendido que le puso en las manos las dos orejas del animal tras la gran estocada. 

A Amor Rodríguez se le volvió a notar la escasa actividad en público con un burra o sexto que Le humilló mucho y bien y al que Le sopló un buen saludo con el capote y un voluntarioso quite que llegó al tendido. Con la muleta fue todo buscar la repetición y despachar embestidas con acierto, lugar las tandas y sentirse cuando pudo. Un pinchazo y una estocada terminaron con el animal, del que se le concedió una oreja.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Torrejón de Ardoz, Madrid. Primera de feria. Corrida de toros. Casi tres cuartos de entrada. 

Toros de Torrealta, humillado y con fondo el buen primero, de gran calidad y humillación a diestras el noble segundo, de gran voluntad y ritmo el descoordinado pero bravo y buen tercero, de buen aire pero huidizo el rajado cuarto, áspero y con correa pero obediente el castaño quinto, de buena calidad y humillación entregada el sexto.

Miguel Ángel Perera, oreja y dos orejas. 

Ginés Marín, oreja y dos orejas. 

Amor Rodríguez, que tomaba la alternativa, palmas y oreja. 

 

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