EL APUNTE DE JUANGUI

El José Arcila del Festival

Once años después de tomar la alternativa, el torero de Manizales José Arcila sorprendió en el Festival con un estilo diferente de torear.
viernes, 10 de enero de 2020 · 17:28

JUAN GUILLERMO PALACIO

Once años después de tomar la alternativa, el torero de Manizales José Arcila sorprendió en el Festival con un estilo diferente de torear.

Su nuevo proyecto de tauromaquia se basa en una propuesta escénica prefabricada que ejecuta de forma espontánea y natural.

Ha construido un personaje enigmático e indescifrable, un caballero distinguido, de buenos y refinados modales, un dandi de sombrero cordobés.

Su repertorio es variado y creativo. Toreó con el cuerpo encajado, libre de tensiones. Desempolva viejas suertes. Esta vez se sentó en una silla, que aquí llamamos taburete, a torear. Como en las aguastintas. Hace dos años, en esta misma plaza, entró a matar sin muleta, como lo hacía Antonio José Galán.

Aunque sus maneras son edulcoradas, no lucen postizas. Posición corporal de cintura quebrada, brazo muy estirado, pecho rebosante y mano baja. Su cuerpo es en sí mismo una elipse que contrasta con la del toro al humillar.

Ejerce control sobre el tiempo. Entre serie y serie camina el ruedo con el enigma del Zorro o de un romántico bandolero andaluz.

Teníamos la imagen de un torero más rígido y ensimismado. El de ayer fue un cambio extremo que le sirvió para que los de su tierra se pusieran por fin a sus pies.

Si logra desarrollar más el personaje, desempolvar viejas suertes, inventar otras y ser capaz de ejecutar este estilo tan inspirado de torear ante otros encastes y embestidas, su presencia será reclamada en todas las ferias.

 

Síntesis del festejo:

65ª Feria de Manizales. Festival. Jueves, 9 de enero del 2020. Noche fresca y despejada. Plaza llena. Se lidiaron novillos de Ernresto Gutiérrez Arango, disparejos y de juego desigual. Destacaron el cuarto y el quinto, el resto con juego apenas aceptable. El cuarto, “Religioso”, fue premiado con la vuelta al ruedo.

Sebastián Castella estuvo otra vez como un ciclón. Su personalidad, por estos días, parece más congraciada con quienes le rodeamos. Anda afectivo y locuaz cuando lo entrevistan. Esa actitud potencia su forma de torear con efectos inmediatos en el corazón de las personas. Es un Castella irresistible.   

Gracias a su conocimiento, Enrique Ponce sometió a un novillo que se resistía con suaves unipases hasta hacer magia y ponerlo a repetir, sin suerte final. Saludo tras aviso.

El Juli obligó a otro novillo sin transmisión, también fue ineficaz con la espada. Silencio tras aviso.

El Cid porfió y esquivó los topetazos del discreto tercero. Silencio.

David Martínez, producto nacional, ilusionó con sus finas maneras pero poco a poco cayó en el congelador. Estuvo desacertado con la espada. Silencio tras aviso.

Pablo Aguado no pudo resolver la incomodidad de un novillo que remató siempre con la cara alta y que bloqueó su dulce forma de torear. Silencio.

Hoy viernes se llevará a cabo el penúltimo festejo: se lidiarán toros de Juan Bernardo Caicedo para Enrique Ponce, Luis Bolívar y el debut en corrida de Pablo Aguado.

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