MANZANARES (CIUDAD REAL)

Serrano y el arma de su firmeza

El manchego honra con su toreo a la plaza en la que entregó su vida Sánchez-Mejías y pasea cinco premios. Orejas para Ponce y Curro Díaz, que fue prendido
sábado, 5 de septiembre de 2020 · 18:29

JAVIER FERNÁNDEZ-CABALLERO

Había expectación por asistir a la corrida de Manzanares, dado que era la primera que se sacaba adelante después de que la Comunidad de Madrid confirmase que no se darán eventos taurinos en su territorio hasta nueva orden. Enrique Ponce, Curro Díaz y Sergio Serrano estaban anunciados con un encierro de Las Monjas.

Con genuflexas verónicas y dos voluntariosas medias saludó Enrique Ponce a un primero de Las Monjas que ya adolecía de falta de fuerzas de inicio. Lo cuidó el valenciano en el caballo y, muleta en mano, tuvo que poner empeño paea sostenerlo. A media altura le sonsacó compases por el derecho de efectividad, pero fue a zurdas en el final de faena cuando más se gustó el se Chiva dentro de las carencias del animal. Mató de estocada efectiva. Oreja.

Pleno garbo tuvieron las verónicas y la media de Curro Díaz al castaño segundo, al que llevó galleando por chicuelinas al caballo, donde cuidó al de Las Monjas. Brilló en banderillas un Óscar Castellanos que fue obligado a saludar. La poca fuerza que tenía el animal la utilizó para defenderse en la muleta del jiennense, que pudo sonsacar algo en claro a media altura ante un animal que ya intentó cogerlo de inicio. Mató de pinchazo y estocada y escuchó palmas. 

Con una larga cambiada y varias verónicas arrebatadas saludó al tercero Sergio Serrano, un animal al que quitó por chicuelinas y brindó a su apoderado, Manuel Amador. De rodillas inició una larga faena en la que aprovechó la prontitud, la codicia y el buen juego del de Las Monjas especialmente por el lado derecho, en el que basó su labor. También a zurdas dejó detalles, pero la diestra y las manoletinas finales, junto con la estocada, pusieron en sus manos las dos orejas. 

Más complicado fue el cuarto, un animal al que Ponce sopló bellas verónicas y que le complicó la vida a Abraham Neiro en la lidia.  Por doblones por bajo lo llevó Enrique en un sometedor inicio, pero no le ayudó nada el de Las Monjas. Imposible. Mató de estocada defectuosa. Silencio. 

A pesar del evidente peligro del quinto, se puso a torear Curro Díaz ante un animal al que le aguantó miradas y reacciones peligrosas. Sacó aún así naturales de muy buen y bello trazo, robando al de Las Monjas por la zurda lo poco que tenía. Lo cogió al final de la faena dándole una dramática voltereta. Ya repuesto, mató de estocada y paseó oreja. 

De principio a fin llevó a otro bravo de Las Monjas Sergio Serrano. Fue un animal que aunque le faltó un punto de humillación sí que tuvo codicia y duración. Eso lo aprovechó el albaceteño para exprimirlo a base de firmeza en tandas de muletazos largos que llegaron arriba. Una leve petición de indulto fue a más, pero finalmente el palco no accedió a concederlo, dejando Sereano una estocada en todo lo alto. Dos orejas y rabo. Vuelta al ruedo al animal. 

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Manzanares (Ciudad Real). Corrida de toros. Vendido todo el papel a la venta.

Toros de Las Monjas, correctos de presencia. El sexto premiado con la vuelta al ruedo.

Enrique Ponce: oreja y silencio

Curro Díaz: ovación y oreja

Sergio Serrano: dos orejas y dos orejas y rabo

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