MORÓN DE LA FRONTERA (SEVILLA)

La superclase de Murube y la genialidad de Luque

Daniel Luque y Ginés Marín compartieron un mano a mano en el que se impuso la faena de Luque al quinto, un extraordinario animal de Murube; Marín paseó oreja del cuarto.
domingo, 28 de marzo de 2021 · 17:47

TEXTO: JAVIER FERNÁNDEZ-CABALLERO / FOTOGALERÍA: ISMAEL RODRÍGUEZ

Este Domingo de Ramos tenía lugar el desafío de ganaderías sevillanas dentro de la corrida que se celebraba en Morón de la Frontera con Daniel Luque y Ginés Marín en mano a mano. Se lidiaban toros de Juan Pedro Domecq, Murube, Miura, Partido de Resina, Hros. José Luis Osborne y Pallarés. 

De capa burraco, nacido en enero de 2016, era el primero de la tarde, animal al que Daniel Luque saludó con aisladas verónicas. Con suavidad capoteó Luque en los primeros tercios al animal para sujetarle las fuerzas. Juan Contreras dejó dos buenos pares de banderillas. En el inicio de faena, Luque intentó llevar a media altura al animal, sin obligarlo demasiado con la mano baja, para evitar que éste se cayese.  Con unas embestidas más defensivas de mitad de faena hacia adelante, Luque exprimió como pudo al de Osborne, al que mató de un estoconazo y saludó ovación.

“Campanillero”, de Pallarés, con 520 kilos, era el segundo de la tarde, un animal de plena seriedad en su encaste, con la cuerna acapachada y al que Ginés Marín saludó con un buen y bello ramillete de verónicas. Se le hicieron bien las cosas durante la lidia y, ya en faena, basó en la mano izquierda la primera parte del trasteo, buscando el terreno ecuánime y cruzándose entre sus pitones para dirigir el viaje de un animal muy venido a menos. Se montó encima del animal para torear por circulares al cárdeno ante la falta de recorrido de éste. Espada en mano, Marín dejó un estoconazo que tumbó en segundos al astado.

Cárdeno claro era el “Relampaguito II”, un animal de Partido de Resina de imponente estampa y aplaudido de salida por su seria presencia. Toda una lámina el toro, pero que ya echaba las manos por delante en el capote de Luque. El Patilla picó con acierto al animal, que comprometió en la lidia a Juan Contreras. Desarrolló mucho sentido y peligro en la faena de Luque, arrollando cada vez que tomaba la franela y sin terminar de pasar, estando más pendiente del torero que de la tela. Al tercer intento mató el animal, que no tuvo ni siquiera entrega para humillar y que le metiese la espada.

“Bilbaíno” de Miura, de 530 kilos, era el cuarto del festejo, segundo del lote de Ginés Marín. Hizo un esfuerzo el extremeño, llegando a coger el aire del animal a mitad de faena, sobreponiéndose a la condición del astado, obviando toda peligrosidad y exponiendo ante éste. El acierto final y la exposición durante toda la faena le hicieron pasear una oreja.a

Una pintura era el quinto de Murube, un animal muy en las hechuras de este encaste y que ya atisbó buenos augurios en el toreo de capote de inicio. Y fue una dulzura ver torear a Luque ante el supercalse de Murube, el mejor animal hasta el momento de la tarde.   Poso con la derecha, cambios de mano de auténtica delicia, mano baja para exprimir al animal y muletazos de final de serie de auténtico encanto. Un conjunto mágico. Para más honra al toreo, el estoconazo fue hasta la bola, lo que le permitió al de Gerena pasear el doble premio del astado.

De nuevo otro ramillete de templadas verónicas dejó Ginés Marín para saludar al sexto de Juan Pedro, un animal que ya flojeó en el caballo y con el que, segundos después, brilló José Chacón palos en mano. De rodillas en el centro del ruedo inició su faena Ginés, cayéndose el animal en el final de ese prólogo. Le dio distancia y tiempos al animal para que se recuperase. Exprimió lo poco que tenía el de Juan Pedro antes de matarlo de estocada. Ovación tras petición.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Morón de la Frontera, Sevilla. Corrida de toros. Lleno en el aforo permitido de 1.000 personas. 

Toros de Hros. José Luis Osborne, Pallarés, Juan Pedro Domecq, Murube, Miura, Partido de Resina. 

Daniel Luque, ovación, silencio y dos orejas. 

Ginés Marín, ovación, oreja y ovación. 

Comentarios